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septiembre 18, 2014

LA RULETA DE UN ADIÓS - Capítulo 4





Lunes

Después de dos semanas de ausencia completa David decidió romper ese silencio y llamó a Cristina, ella estaba ansiosa y sobrecogida por escuchar su voz, pues aunque él no lo sabía, ella siempre miraba su teléfono e intentaba marcarle pero se arrepentía en el mismo momento.

Luego de un saludo nervioso y de preguntar brevemente por sus vidas, deciden citarse en el café de siempre el jueves a las 4 de la tarde.

Martes

Desde esa llamada, su cotidianidad ya no sabía igual. Estaban desesperados en su interior por saber qué pasaría ese jueves. David no tenía claro por qué la había citado, ni sabía qué le diría mientras que Cristina, estaba ya preparando su discurso para reivindicarse con él, por haberlo dejado, por haber estado con otra persona, por amarlo y no decírselo. 

Miércoles
Cristina ya se había comido todas las uñas y repasaba en su memoria todo en lo que creía que se había equivocado con la intención de perdonarse a sí misma y buscar que David quisiera regresar a reconstruir todo.

David por su parte, se concentró en el trabajo y de tanto en tanto, miraba el reloj, la fecha, el día... Estaba echando para atrás su idea de verla, pero quedaban menos de 24 horas y era el momento perfecto para entregarle las cosas que había dejado en casa y poder cerrar ese ciclo, a pesar de que no estaba para nada seguro de que era eso lo que realmente quería. Recordaba la última conversación con Cristina y le dolían de nuevo cada una de las palabras dichas, su escueto "no" para arreglar lo sucedido, aun cuando él había dado todo de sí para que las cosas funcionaran, no estaba dispuesto a bajar su orgullo sin sentir la plena confianza de que Cristina sí estaba segura de volver con él.

continuará...

julio 19, 2014

LA RULETA DE UN ADIÓS - Capítulo 3


No había pasado más de 24 horas cuando Cristina decidió escribirle un mensaje de texto a David. Él había pasado una noche desolada, en ese silencio taciturno que había en casa, ya sin ella todo parecía ajeno. 

Su celular no paraba de sonar con los mensajes que no le respondía a Cristina. 

18 de abr., 8:34 PM - Mi Cris: David, dime cómo estás? 
18 de abr., 9:45 PM - Mi Cris: Cariño, estoy pensándote mucho, por favor respóndeme algo, estás bien? No contestas en casa tampoco
18 de abr., 11:23 PM - Mi Cris: Entiendo que lo último que quieres es hablarme, pero sólo estoy preocupada por ti, te dije que no quería distanciarme tanto, quiero que seamos amigos
19 de abr., 1:10 AM - Mi Cris: Yo tampoco estoy muy bien, este domingo no ha estado para nada tranquilo, ando en casa de Malu por si quieres llamar... Quiero verte. 
19 de abr., 1:25 AM - David C: Cristina, he pensado mucho en si responder o no, estoy cansado, no he parado de llorar porque te fuiste y me sentí tan traicionado. Eres la última persona en la faz de la tierra que tiene derecho a preguntar cómo estoy, tú sabes el daño que me hiciste ¿sabes? He pensado mucho en algo que no para de darme vueltas en la cabeza, ayer te pregunté que si lo nuestro no valía la pena como para volver a intentarlo, como para arreglar las fisuras y sin pensarlo dos veces respondiste con un escueto "no", ese "no" todavía me retumba, no se sale de mi mente... Y sin embargo aquí estás, buscando verme ¿para qué? Si sabes que esto no tiene vuelta atrás si desde ayer dijiste que no querías arreglar las cosas. 
19 de abr., 1:26 AM - Mi Cris: David, al menos déjame verte esta semana. 

Sus mensajes no causaban sino más daño del que ella pensaba. Él en cada rincón veía cosas que se le habían quedado a Cristina sin empacar, buscó una caja y una a una las fue metiendo ahí para entregárselas en cualquier momento. 

Cristina por su parte, al subirse al taxi esa tarde lluviosa, llamó a su mejor amiga Malu y le contó todo lo que había sucedido mientras le decía que se iría para su casa, llevaba 4 maletas llenas de ropa y recuerdos, el taxista le daba pañuelos para consolarla porque era evidente lo que había sucedido. Cuando llegó a casa de Malu, se echó a llorar como nunca, le contó a Malu sobre Daniel, el hombre que la había puesto a dudar sobre su relación con David. 

Su amiga no sabía qué decirle, pues no quería enfrentarla con un "te lo dije" porque la veía completamente devastada, pero al menos ella parecía tener en quien confiar toda su tristeza. Mientras que David simplemente se encerró en sí mismo. 

Continuará... 

julio 17, 2014

LA RULETA DE UN ADIÓS - Capítulo 2





Después de pasarse horas y horas hablando de todo lo que había sucedido en la relación. David lloraba por todo lo que le explotó en la cara, saber que Cristina había estado con otra persona le partía el corazón. Ella en cambio, no terminaba de recriminarse lo que había hecho, pero a pesar de ello, sentía que él era quien tenía más culpa de lo que había pasado, empezó a decirle todo lo que no le gustaba de él, hasta las cosas más banales, necesitaba una catarsis para cerrar ese ciclo, pero David recibía todo como puñaladas.

Todo confirmaba que ambos habían estado en relaciones diferentes. Ella siempre buscaba los defectos de David, sumaba siempre lo negativo, lo que él dejaba de hacer, quizás porque no sabía que debía cumplirle a ella expectativas que infundadas o no, Cristina las tenía pero no se lo expresaba. Él en cambio, enamorado de Cristina, siempre restaba las cosas que no le gustaban de ella, así le molestaran comportamientos o expresiones que hacía, él decidía ser feliz con lo que se daban, se acomodó a esa monotonía de la relación, porque pensaba que era también cómodo para ella, pero los dos estaban completamente equivocados.

Ese sábado gris, después de esas horas que parecieron interminables, ella empacó sus cosas y espontáneamente le dijo que fueran a comer helado para despedirse. En el camino, la acompañó a tomar un taxi, y como si fuera poco, comenzó a llover en el instante en el que ambos se fundieron en ese abrazo que vaticinaba, que pasaría un buen tiempo sin saber qué harían con sus vidas en la ausencia del otro.


julio 15, 2014

LA RULETA DE UN ADIÓS - Capítulo 1

Lleno de angustias miraba el celular de ella una y otra vez. Sabía que lo que hacía no estaba para nada correcto, sin embargo, ese mensaje que entró mientras ella estaba bañándose lo había dejado perplejo.

Todo comenzó con una confusión más de cuatro meses atrás, cuando una mañana de sábado él se despertó con el pie izquierdo, preparó café con el pesimismo del día que por obvias razones le resultó amargo y quemado. En silencio, se quedó mirando a Cristina que aun dormía, pero sentía que las cosas no iban a estar para nada bien entre los dos en lo que ella decidiera levantarse.

A la media hora Cristina se despertó y le sonrió a pesar de la cara que vio que estaba haciendo David. Él le ofreció el café que con poco amor había hecho, y sin embargo ella se adelantó a hablar.

- ¿qué te pasa David? 
- nada 
- Tienes cara de angustia, anoche todo estuvo bien, la fiesta quedó perfecta, fueron todos tus amigos, la gente del trabajo que aprecias... ¿qué te pasa? 
- Cristina, en mi cabeza ya te terminé, pero sigo sin ser capaz de decírtelo, de sostenértelo mirándote a los ojos, eso es lo que pasa. 
- Entiendo, pensé que tenía que ver con la fiesta, lamento haber llegado tarde... 
- ¿Ya ves? Sólo piensas en lo inmediato... Yo estoy pensando en algo que traigo en la cabeza hace unos días. 
- Bueno, pues es verdad. Esta relación no va para ningún lado y yo también lo venía pensando, pero sí, es mejor que dejemos así... Sé que debo empacar mis cosas, este es tu apartamento, así que la que sobra soy yo... 
- Cristina, espera...  ¿no quieres ni hablar qué pasa? ¿arreglar las cosas? ¿ni siquiera intentarlo?
- Creo que hay mucho que hablar, pero no soy de las que conversa, las decisiones están tomadas. Además David, si quieres que te diga lo que siento, puedo hacerlo, es muy sencillo. Se resume en que ya no siento nada, ya la química que teníamos cuando empezamos hace dos años, se ha venido desvaneciendo con cada cosa. Todos los días es un esfuerzo por verte, y duermo a tu lado sintiendo que somos nuestro propio enemigo. 
- Pero bueno, eso de la química se arregla ¿no crees? Los dos hemos aportado a que nuestra vida se haga rutina... 
- Sí, pero me cansé, yo ... la verdad yo... debo confesarte que estuve saliendo con alguien más... 
- ¿qué?
- ... Ya no lo veo, sólo fueron unas pocas citas, no pasó a "mayores"
- ¿Cuándo fue eso? 

Mientras Cristina le contaba detalles agrandados de la situación David empezaba a atar cabos, a unir momentos, discusiones, olvidos que ella había tenido de las cosas de la casa y de pareja; ató incluso cosas que no tenían nada que ver, empezó a asociar llamadas que nunca hubo, conversaciones largas de chat por el celular, que no pasaron. Pero todo lo sumó, cada uno de los detalles, con las fechas que ella daba sin ser precisas, los cálculos de las semanas le indicaban todo por lo que él había pasado y ella sin saberlo...


diciembre 29, 2012

¿VAMOS A PORTARNOS MAL?



Hace poco más de un año,  @N0ta_mental me pidió que 
escribiera un post para su blog,  la única condición era que tuviera
banda sonora,  en estos días lo recordé y quise compartirlo por acá. 



Martina siempre tan sexy, seduciendo a cada paso con su movimiento de caderas, pero ella ya tenía su hombre ese que la hacía estremecer con cada beso, con cada caricia... Era el único a quien - sin decoros - le había confesado todos sus pecados y con el que tranquilamente sabía que podía cometer muchos más para satisfacer hasta las mas escondidas fantasías.

Esa noche decidieron llegar a un bar, cada uno por su lado como si no se conocieran, ella tenía un vestido negro con apliques de encaje que dejaban entrever sus senos cuando se acercaba, era de espalda profunda, mostraba el tatuaje que se había hecho unos años atrás que empezaba en los hombros hasta que se perdía al llegar a sus caderas. Era una mujer alta, delgada, cuerpo completamente natural, senos pequeños y piel suave. Olía delicioso y su vestido por lejos, era el mejor de todas las mujeres presentes en el lugar. Se sentó sola en una mesa, pidió un cosmo mientras se dedicaba a mirar con esos ojos color miel finamente maquillados, a todos los que estaban allí, tanto hombres como mujeres, paciente esperaba que alguno picara el anzuelo y la sacara a bailar.

Felipe la observaba desde la barra mientras se tomaba una cerveza, esperaba instrucciones de Martina pero igual dudoso. Era una mujer de sorpresas y como bien podía agradarle la idea de que ella estuviera con otra persona (fuera un él o una ella), pues ya había compartido sus cuerpos anteriormente con un par de amigas, esta vez podía ser decepcionante dependiendo de la elección que hiciera y se trataba también de involucrar a un desconocido en sus juegos.

No pasaron mas de 20 minutos sin que ella no se hiciera notar, una mujer sola y sexy tomando un delicioso cóctel mientras que con su boca sexy se comía la aceituna, era imposible que pasara desapercibida... Justo en ese momento apareció un hombre. La invitó a bailar, él la atrajo casi de inmediato. Bailaron una tanda larga de canciones de la manera mas sensual y provocativa posible. Ella siempre de iniciativas y mientras miraba a su novio a la distancia le pasaba la lengua por la oreja a este hombre de quien no quería saber ni el nombre, Felipe se calentaba solo en su silla mientras pedía una tercera cerveza le sonreía maliciosamente, podía correr el riesgo de que ella se fuera con el hombre desconocido o que en caso contrario quisiera compartirlo con él... Seguiría esperando el plan improvisado de Martina.

Luego del segundo Cosmo, ella al fin decidió lo que harían. Con el viejo truco de mandar una notita con el mesero, le hizo señales a Felipe para que se acercara sin decir nada y le diera un beso delante de ese hombre como mejor él lo sabía hacer. Felipe no tardó. Los separó mientras bailaban y sin decir nada, la acorraló en la pared y le rodeó su delgado cuerpo, apretándola fuerte y le dio el beso, luego siguió por su cuello y más la acercaba a él para hacerla sentir lo caliente que lo tenía con solo mirarla mientras seducía a otro de la manera mas descarada posible. Ella le dijo suave al oído por hoy solo tú me vas a tener no te preocupes, ahora voy por ti a la barra.

Felipe se fue directo al baño a mojarse la cara con agua fría a ver si se tranquilizaba mientras que su noviecita traviesa le dieran ganas de irse directo para el apartamento. Al menos ya conocía el plan y esperaba tranquilo de solo saber que esta vez no habrían mas personas involucradas.

Mientras todo ese show gratuito que dieron ellos dos, ese hombre desconocido los miró atónito, no sabía si darle un golpe al tipo o si simplemente renunciar a ella en vista de que otro había hecho un poco más que él. Ella se le acercó riéndose qué pena, no te presenté a mi novio... ¿seguimos bailando? No te preocupes por Felipe. Él no salía de su asombro, pensaba que de todas las cosas malas que le podían suceder en esa noche justo le pasó la más extraña de todas. Ya casi ni la tocaba, pero ella insistente lo siguió calentando, le mordía las orejas, le pasaba las manos por su espalda como si fuera a arrancarle la camisa, lo volvió a calentar, él también le devolvía sus gestos con besos y le manoseaba la cintura, la nalga, el cuerpo completo... En el punto mas caliente, decidió dejarlo con un frío gracias por todo.

Se fue por Felipe, lo agarró del brazo y salieron de allí corriendo hacia el apartamento. Felipe se reía mientras tanto del pobre infeliz que ella había dejado tirado en el bar, pero no le importaba: Martina era solo suya!

En el ascensor, empezaron a besarse sin problemas, cada vez lo hacían con más pasión, él le metió las manos bajo el vestido, la cargó, abrieron la puerta del apartamento, y ya él en sus manos llevaba las tangas, Martina le arrancó la camisa de un tirón, ella todavía con su vestido sexy se lo iba subiendo mientras se acomodaban en un mueble de la sala, estaban simplemente tan excitados que no aguantaban mas... Felipe la penetró fuertemente, le amarró las manos mientras se lo hacía justo como a ella le gustaba, le daba cachetadas de tanto en tanto, le mordía los senos, ella se calentaba más y más hasta que ambos gimieron y explotaron por sentir otra vez ese placer máximo que solo ellos dos podían entender.


octubre 26, 2012

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA (CARA)


Esa noche estaba cansado de tanto trabajo, invitó a  salir una amiga que le encantaba y trataría de esa noche avanzar más, pues en oportunidades anteriores ella no le había soltado ni un beso; estaba retrasada por media hora y  cansado de esperarla en la puerta, decidió entrar al bar. Pidió una cerveza y se sentó en una mesa, mientras miraba el reloj constantemente sólo para darse cuenta de que no había pasado más que un par de minutos.  Extrañado vio como una mujer vestida maravillosamente se iba acercando a su mesa, revisó su celular, su amiga le decía que tardaba pero iba en camino, la mujer extraña se le acerca y le dice"esta va por mí"  ofreciéndole una botella de whisky para los dos, se lo dijo con  tanta seguridad y coquetería que estuvo a punto de picar el anzuelo, pero su boca reprodujo las palabras que él no quería decir "Mujer, gracias pero... ahora no puedo" y ella se retiró del bar mientras continuaba mirándolo de manera coqueta, con un poco de ira en su interior. 

Bibiana llegó finalmente al bar, se disculpó con Ernesto por su tardanza pero sólo para decirle "quiero presentarte a mi novio, ahorita viene para acá" él se quedó allí, sorprendido pensando en que estaba buscando lo que no se le había perdido en Bibiana habiendo dejado ir a esa mujer que lo había dejado sin palabras por un corto instante. Fue un jueves perdido, luego de que llegó el novio, se fue para su casa. 

Pasaron semanas, ya había dejado atrás lo que sentía por Bibiana y también  había olvidado aquella curiosa y atrevida mujer, nunca más se preguntó qué habría pasado si le hubiera aceptado la botella de whisky.  Hasta que llegó otro jueves cansado de trabajo de oficina, y sólo quería tomarse una cerveza, llegó al bar y vio una mujer deslumbrante en la barra, se dirigió hacia ella, la invitó a bailar, conversaron por ratos, ella era arquitecta, vivía sola,y aparentemente cerca del apartamento de él. 

Se acabó la fiesta y él decidió proponerle que siguieran en su casa, sin pensar que fuera a acceder, pero así fue y ya en el apartamento, pasaron horas en su cama, no hubo centímetro de su piel en el que no pasaran sus manos, sus lenguas, sus dientes... Hasta que finalmente cayeron dormidos, extasiados y exhaustos de placer.

A las horas él sintió el olor a café, miró el reloj que marcaba las 8:35 A.M, decidió quedarse en cama, expectante ante lo que podría pasar en ese momento, olía las sábanas con los ojos cerrados, recordando esa noche, Lucía tardó media hora en regresar a su cuarto, él se hizo el dormido, cariñosamente le dio un beso para despertarlo, se levantó y con gusto le preparó desayuno, no quería que ella se fuera, conversaron por horas hasta que pensó que era mejor pedir algo para almorzar, la retenía, la quería dejar para él. Luego de la siesta, él se despertó y notó que ella no estaba en la cama, la buscó en el apartamento, leyó la nota, no había teléfonos, no sabía su apellido para buscarla, sólo su nombre...

Confundido por lo que Lucía había generado en él, todos esos sentimientos explosivos de sentir que podía pasar con su compañía por mucho tiempo y ahora era ella la que se había ido dejándolo a la espera de volverla encontrar.  Después de eso, Ernesto decidió pasarse por el   bar todos los jueves y le preguntaba a los meseros si la habían visto, pero ella nunca más regresó y él no volvió a saber de ella y aunque había continuado con su vida, de tanto en tanto regresaba al mismo lugar esperando encontrarla como si nunca hubiera pasado un día de su ausencia.


octubre 25, 2012

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA (SELLO)


Estaba reprimida, todas sus culpas se limitaban a lo mismo de siempre, ella amaba una noche y emprendía su retirada, a veces sin recordar el nombre de él, de ellos, simplemente se iba. Pero ¿Qué pasaba por su cabeza? cada que deseaba ser querida, amada, que la tomaran de la mano en la calle, pero siempre que veía un hombre, solo pensaba en tenerlo por esa noche, esa era su forma de sentirse hermosa, no había de otra, eso tal vez nunca cambiaría. 

Esa noche decidió vestirse para la ocasión, tacones rojos altos, medias de malla, minifalda negra, blusa translucida, de esas que se usan ahora, entró al bar de siempre, se pidió un whisky sin hielo, se lo tomó de un solo sorbo, se quedó en la barra, desde allí podría ver quién sería su presa por esa noche. 

A la distancia, se veía un hombre solo, sentado en una mesa, se tomaba una cerveza y al parecer esperaba a alguien, porque miraba el reloj constantemente, eso a ella no le importó, se acercó a su mesa con dos vasos y una botella de whisky "esta va por mí" lo demás va por vos, él se sonrió y cortésmente le dijo que por esa noche rechazaría la oferta. Ella se fue del sitio con su botella en la mano y al llegar a casa decidió destaparla y tomarse unos cuantos tragos antes de dormir vestida con su ropa sexy. 

Pero los días con sus noches fueron pasando y la obsesión por ese hombre desconocido fue creciendo, no veía la hora de que fuera jueves de nuevo para buscarlo en el bar, pero pasaban y pasaban jueves y él nada que aparecía. Hasta que se llegó el día en que por fin lo vio entrar. Estaba solo al igual que la noche en la que lo había conocido. 

Esta vez, él fue directo hacia ella en la barra, no la reconoció ni se acordó de ella cuando le dijo "¿bailamos?" y Lucía accedió, bailaron varias canciones continuas de salsa y de tanto en tanto se cruzaban nombres, se llamaba Ernesto, vivía en la ciudad hacía tres años, era ingeniero y salía poco. Ella con esas pocas palabras creyó que se enamoraba, no era igual a los demás, a los que desechaba con tanto asco. 

Se acabó la fiesta y se fueron juntos para la casa de Ernesto... No hubo centímetro de piel por el cual no pasaran sus manos, sus lenguas, sus dientes... Hasta que finalmente cayeron dormidos, extasiados y exhaustos de placer. Lucía se despertó primero y desnuda como estaba se preparó un café tratando de no hacer mucho ruido, empezó a recorrer el apartamento, a ojear los libros de su escritorio, su curiosidad no se saciaba con nada y seguía pensando en cuál era el momento en el que debía irse de su casa, generalmente ni se quedaba a dormir, pero allí lo había hecho, había dormido con un hombre por primera vez en su vida y sentía que quería quedarse allí por horas, pero sus culpas, sus miedos, no le permitían darse ese pequeño regalo. 

Lo despertó, esperando que entre la conversación él le dijera que ya era hora de irse, pero Ernesto no lo hizo, en cambio le preparó desayuno y conversaron por horas, hasta que sin preguntarle, decidió pedir almuerzo para los dos, ella sorprendida, pensaba me voy luego del almuerzo, pero él la retenía, la amarraba con cada palabra y cada gesto. Almorzaron, durmieron juntos un rato más, hasta que finalmente ella decidió irse dejándole una nota en una servilleta "Gracias por el regalo tan maravilloso que me diste, la vida nos unirá de nuevo, si así ha de ser. L."




junio 16, 2011

LA TUSA ES PA' MACHOS - Juan Manuel Reyes*

Es difícil reconocerlo. La imagen social del macho al que no le duele nada está muy imbuida en la mentalidad colectiva de la población colombiana, y como tal es muy complicado, como hombre, reconociendo esta imagen social - que impone una especie de invencibilidad al hombre – salir uno de buenas a primeras, en público, a decir “me dejó mal esta vieja, hermano”.

Uno no lo va a reconocer al principio. La negación de la culpa intenta servir de máscara para la crisis interna del yo, se oculta detrás de la fuerza. Así como cuando a uno le salen con una patada criminal en un partido, y se levanta cojeando pero sigue en la cancha, porque “no me dolió, no es nada” hasta que llega a su casa a ponerse hielo. Así mismo, la novia lo deja a uno, o la pelada de la que uno está tragado se cuadra con otro, y uno sale con un “no importa… hay 3500 millones de viejas en el mundo. Imposible que ahí no esté la mía”. Y sí, ahí está la mujer de uno. Pero que no quiere nada con uno.

A cualquiera nos pasa, y el que diga que no, niega la paja (y la madre, de paso). La posibilidad de lidiar con ese proceso sicológico tan complejo que es el duelo por la pérdida de un ser querido, que en el caso de las relaciones lo llamamos “tusa”, se reprime y se reprime hasta que se hace inaguantable, y estalla de la peor manera. La borrachera, habitualmente, es la chispa para desencadenar este estallido de, como diría la oración, “los desterrados hijos de Eva, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”.

Un amigo que está en ese proceso me dio la muestra total, en el mes anterior. “Yo la amaba como un putas”, me dijo, al borde de las lágrimas. “Yo la amaba como un putas, y ella se fue a la mierda”. Se sirvió otro aguardiente, fondo blanco, y volvió a la carga: “todavía la amo como un putas, y usted no sabe, marica, no sabe cómo duele seguirla amando así, y que ella no me ame”.

No tuve el corazón para decirle que sabía lo que estaba pasando, aunque lo sabía. Todos sabemos cómo duele que haya una mujer que amemos como un putas y que no nos ame. Otra cosa es que salgamos a reconocerlo. Entonces, ocultamos nuestras lágrimas literalmente, en el castillo que es la habitación de uno. Y que suene la música: sea Layla de Eric Clapton, Laura no está de Nek, Sour Girl de los Stone Temple Pilots, Dime de Rubén Blades, o Fue de Soda Stereo, o la que sea. Hasta las publicidades nos ponen sensibles. Y uno dura tres meses sin oír Wonderwall de Oasis, porque nos recuerda a ella. Pero no, en público no, los machos no lloran y hay que mostrarse más y más duros, así nos duela más y más por dentro.

¿Por qué? De nuevo: los machos no lloran. Uno no llora, uno es y debe ser un verraco. Si uno llora, y muestra su despecho, los amigos lo pordebajean tratándolo de niña o de emo. Y por eso, uno esconde la tusa. Hasta que la pena, que flota en alcohol y sabe nadar, sale disparada como un corcho, y el tipo rudo al que no le duele nada resulta llorando como plañidera, porque en el bar de turno sonó Ella Mintió de Lavoe.

Por eso la tusa es pa’machos. Uno tiene que tener los pantalones muy, muy bien puestos para poder superar su duelo. Y para que, cuando toca lidiarlo, poder lidiarlo más allá de lo que digan los amigotes, porque el duelo y la pena reprimidos hacen daños. Uno sabe que, como canta Blades en Dime, tiene que arrancarse del alma el inmenso dolor de esa pena de amor, de esa pena de amor. Y ocultarlo resulta haciendo todo lo contrario, aunque uno lo hace por no mostrarse débil. Y mostrarse débil no lo hace a uno menos varón. Ese paso, reconocerlo, sirve muchísimo para aprender a negociar que sí, que uno puede mostrar ese duelo. Y llevarlo con más dignidad que caerse de la borrachera echando la madre por “esa hijueputa que tanto amé” en una barra.

Tal vez por eso, Rubén Blades puso Dime en el mismo disco de Pedro Navajas…



* Juan Manuel Reyes conocido en el bajo
mundo como  @Machecor
y lo pueden leer en su Blog.


agosto 21, 2010

DE TIGRE POR FAVOR!




Muchas veces nos podemos hacer la pregunta de los accesorios o las prendas con las cuales podemos dar EL "toque" perfecto para las situaciones de mayor pasión.  Pero ¿qué pasa cuando nuestros gustos rayan con los de los demás? Me explico, la ropa íntima, como su nombre lo indica, no es solo para el uso cotidiano, es la que en últimas podrá durar "poco" sobre el cuerpo de una persona pero mientras está allí debe cumplir un objetivo: Atraer, antojar, llevar al minuto preciso donde la "magia sucede".
Pero en el caso de las mujeres, encontrarnos con cosas que podríamos considerar matapasiones no es para nada agradable, haré la lista:

* Los bóxer sueltos o campanitas: Lo peor! A la mayoría de mujeres con quienes he tenido este tipo de conversación, les parece horribles bajar el jean del tipo, y encontrarse con unos bóxer sueltos que parecen pantalones de pijama recortados.

* Estampados: No es que sean malos, dependen del estampado en cuestión, pero si sumándolos a los bóxer sueltos le agregas que tienen estampado de frutas, figuras japonesas, mensajes de humor con chistes verdes como por ejemplo el dibujo de un pájaro carpintero con una leyenda "soy el pájaro loco... Lo clavo en cualquier hueco" HELLOOOO Wake Up, te has llevado el premio del tipo matapasiones.

* Calzoncillo literal de laicra o elastano*: Niñas, créanme éste no es el fin, dentro del poco variado repertorio de ropa masculina, no faltará el que le encante ponerse interiores de laicra, por favor con estampado de cebra, tigre o demás figuras alusivas a lo salvaje. Mal.

* "Narizona": La muy conocida y nunca bien ponderada variada narizona, viene en diferentes texturas, estampados, colores, estilos, formas, tamaños, pero... Esto ya sale de competencia! No hay cosa más horrible que las mujeres podamos detestar y es ver con lo que llevan puesto lo que cargan por dentro, de manera tan explícita y cargada, ya son otros tiempos, ya no aplica para ponerse esas prendas, simplemente no lo hagan!!!

Bueno, y para quienes creyeron que las mujeres se salvarían de ésta, pues están equivocados. Contrario a la ropa íntima masculina, las mujeres tenemos cierta ventaja en nuestra variedad, estamos más interesadas en la moda, en vernos sexys, en sentirnos lindas no sólo para nosotras mismas, sino para las demás viejas (para que les dé envidia o demás...) y obviamente para los hombres. Si bien hay mujeres que podrían tolerar cualquiera de las prendas anteriormente mencionadas, hay hombres que no podrían tolerar:




* El Calzón tipo mantel: Es el calzón más conocido como el de las abuelitas, es grande, llega hasta el ombligo y en ocasiones hasta las rodillas, según el gusto particular, generalmente viene en colores neutrales que no delimitan su uso: Beige, blanco, negro y café.
* La Tanga brasilera: Considerando que es el tipo de ropa íntima más usada en nuestro género, quien lo iba a pensar, no es ordinaria, no es fea, no se ve horrible, pero para algunos hombres, que se las dan de detallistas y no quiero ir más lejos en ese tema, dicen que la tanga brasilera muestra todo de una vez y a ellos les gustan aquellas que dejan volar la imaginación. Sí, como lo leen, prefieren antojarse antes que ver lo que realmente les espera, esto seguramente es porque en el fondo, saben que ante el antojo lo único que pueden hacer es esperar a que nosotras les demos luz verde a seguir, porque nosotras (la mayoría de las veces) somos quienes tomamos la decisión final de quitarnos la ropa ante alguno de su especie.

* Lana: No es una prenda, pero es un tipo de tela que ninguno espera encontrar, pero bien lo menciono por aquellas que se encuentran en ciudades frías, que bajen el jean y encuentren cualquier cosa de lana, donde se esperarían algo más sexy, ya mata cualquier cosa, eso pues agregando que si lo que se busca es antojar y dejar volar la imaginación, es mejor ir dejando la lana para las bufandas y las medias calentadoras.

Para ir concluyendo y no tirándoles tanta bomba de un lado a otro, podríamos hablar de lo que puede gustar. 

A los hombres les gustan que las niñas nos pongamos semi-cacheteros, no son aquellos que parecen masculinos sino, los que llegan hasta la mitad de la nalga, y si a eso le sumas que tengan encajes has dado totalmente en el punto.




A las mujeres, por nuestra parte, suelen gustarnos los bóxer pegados al cuerpo, que sean una perfecta mezcla entre algodón y laicra o elastano*, pero que sean ceñidos, sencillos, de colores neutrales preferiblemente (aunque hacen la aclaración, al menos que sea para la primera vez que vas a estar con una nena, ya después tú verás si pelas o no el cobre con un bóxer estampado de tigre), si deciden hacer esto último, matarás cualquier momento caliente que puedan tener.

No quiero sonar a consejera, este post surgió a raíz de una conversación con un grupo de personas mitad hombres mitad mujeres, mas o menos en el rango de 23 a 27 años de edad. Y simplemente decidí transcribir lo que se analizó del tema, tómenlo o simplemente, déjenlo pasar.



*Debido   al  comment de la Srta. Natalia Parra
Analista Marketing & Comunicaciones
de INVISTA COLOMBIA S.A
se ha cambiado la palabra LYCRA® por  Laicra o 
para su mayor comodidad la palabra "elastano".  A pesar de que
por ahí dicen los amigos abogados que no hay problema con el uso 
de la palabra siempre que no me lucre o  en este caso,
me lycre. 

agosto 15, 2010

EL CÍCLICO

Los hombres y las mujeres cíclicas son todos aquellas personas que después de terminada una relación, salen dignas, hacen de cuenta que tú no fuiste la que decidiste irte, sino que fueron ellas. Se creen los machos o hembras alfa , contra ellas nadie puede (eso creen y lo hacen creer), todo el tiempo están convencidas de que dominan todas las situaciones y más cuando de hacer sentir mal al otro se refiere. Pero...vaya que les des en el lado más débil, que les hagas sentir lo mismo que te hicieron sentir...y que luego los castigues con el látigo de la indiferencia, realmente porque quieres que se larguen: NO SE VAN! Por que son como un virus, si no los conoces bien se te meten en tu vida y vaya que es difícil sacarlos de ahí.

El cíclico en mi caso, se ha convertido por épocas en stalker, en otras se desaparece por meses y luego regresa simplemente poniendo un mensaje de texto a una hora extraña con un típico "te quiero ver..." No le respondo nunca, pero luego llama y llama y sigue llamando hasta el cansancio, no le contesto, entonces pone un mensaje "¿en serio no te gustaría verme?" Y yo me pregunto ¿que parte de no te quiero ver, ni contestar, ni escuchar, ni saber de ti no entiendes? ¿qué parte de terminamos hace muchísimos años? ¿que la relación no duró sino lo que dura un remedo de novio? ¿y aún no supera que todo se acabó precisamente por culpa de él? En fin, preguntas muchas y respuestas mas bien nulas. 

En materia de ex siempre habrá mucha tela que cortar, ya me lo decía una amiga, pensé que nunca escribiría este post, pero ya este tipo ha rebasado la copa con su propia humillación y ha probado que mi tolerancia y respeto hacia él se acabaron hace mucho tiempo.  Pero ahí sigue, recordándome de alguna manera extraña el deseo profundo que tengo de no llegar a ser nunca como él, si una relación se acaba es todo, listo, se acabó y si hay segundas o terceras partes es porque ambos lo desean y porque definitivo quieren agotar opciones antes de dejarse.  Pero no convertirse en ese fantasma al que temerías encontrarte a la vuelta de la esquina, eso nunca!

Si de dar gracias se trata, el Cíclico me recuerda que bien hay que atinar a buscar la pareja perfecta para la relación hay que buscarla perfecta para cuando ésta se acaba. Para que no haya más cíclicos o cíclicas en este mundo, que de eso ya hay mucho. 



junio 21, 2010

NO TE LO MERECES

Muchas veces dejo de entender porqué las mujeres damos mucho con tan poco por recibir o viceversa. Los hombres dan y las mujeres desconfiadas ofrecemos poco y por ende nos quedamos con nada.
Esta vez es el turno de una amiga cercana, en un viaje a otra ciudad se reencontró con un hombre que le habían presentado meses antes en una reunión de amigos, entre copas y rumba total, pasaron de conversar en la mesa, para culminar en su cama hasta el otro día.

Como si nada, ella se levantó y se fue de la casa del tipo.  Solo fue sexo de una noche, seguro fue lo que pensaron los dos. Pero como ahora la vida da tantas vueltas, las cosas lentamente se fueron complicando y a la distancia, mantuvieron conversaciones telefónicas, chats desde los más tranquilos sobre sus vidas, hasta los más calientes.  ¿El problema? Él es un tipo que tiende a ser tan perro que no teme aceptarlo, ella inicialmente sin sentimientos de por medio, no le importaba que le dijera que cada noche saldría con una nueva, pero llegó un punto en el que ya comenzaba a doler y ahora las cosas han salido de su cauce.

Cata, mi amiga, ya no sabe que hacer, siente que está tan involucrada que aunque lo ha pillado en varios romances y "cosas de una noche" no es capaz de salirse de ese círculo vicioso, y aunque él le ha repetido que no quiere nada serio, la trata como si fuera una novia con conocimiento de causa de que es el hombre que se acuesta con 7 u 8 mujeres al mes, por no dar más detalles (porque no los tengo).

Como amiga le dije que era mejor que se saliera de ahí, por mas dolor que ésto causara, la situación de ella es de pérdida total.  Sin embargo, preferí callar el resto de mis consideraciones porque ya tiene 5 personas más echándole cantaleta por el asunto, en que ella siempre vuelve, cae, la emboba, ella le pelea,  le reclama, le aclara, él le pide perdón... Y así han transcurrido varios meses. Mi solución fue desahogarme por acá, ya que no puedo sino más que verla caer y venir de nuevo con el "rabo entre las patas" llorando por un nuevo acto insolente de su parte.   Espero que ella lea este post, vea realmente que  me duele verla así, que ella sabe que vale mucho más que "un polvo" de vez en cuando, ese de cuando en vez que viene a la ciudad... y deja de lado esa frase que siempre te acompaña: "yo maté un cura en mi vida pasada y por eso me pasan estas cosas..." NO eso no tiene porqué ser así.

Él no merece una lágrima de Cata, ni cariño, ni amor, ni traga, ni siquiera gusto o respeto, pero ahí sigue,  esperando que la misma Providencia sea quien haga las cosas lo mejor posibles.  Sólo espero que nadie se cruce en el camino con este hombre, que le ha causado tanto dolor no solo a ella, sino a todas quien se cruzan por su camino, ingenuamente pensando en que harán cambiar su estilo de vida.  NO, no se puede estar con un hombre pensando en "yo sé que lo voy a cambiar".

abril 12, 2010

"TUS TETAS SON TU PEOR ENEMIGO"

Recientemente estuve en una situación que de haber considerado incómoda creo que realmente nunca habría salido de allí ilesa. Era el cumpleaños de una amiga, yo llegué tarde a la cita ya que andaba en otros cuentos. Llegar tarde nunca ha sido oportuno en cualquier contexto y más en el que ahora presenciaba, un amigo ya se habia ido y solo quedaban cuatro parejas, todas conocidas mias y tres personas más amigas de la homenajeada, luego dos de éstas se fueron y quedó un jóven, amable pero normal y la balanza de las parejas continuaba haciendo más fuerza. Igual yo ya estaba más cómoda y resignada a la situación extraña, ya que hace tiempo no vivia cosas similares. 

Pasé muy rico el resto de la noche, creo que soy de aquellas personas que despues de haber tenido distintas experiencias que pueden tocarle a uno la autoestima, la estabilidad emocional y mental, tengo un punto muy fuerte a mi favor y es pasarla rico y sentirme segura de mi sin importar la situación en la que me encuentre.

Al día siguiente le menciono la anécdota a un hombre muy cercano a mi, es un muy buen amigo que dice mucho que tanto me conoce que sabe inmediatamente que escucha mi voz que algo me sucede. Luego le conté detalles, el jóven que se quedó solo esa noche, se concentró en conversar conmigo, mi teoría: Seguro sentía ese peso de la balanza que menciono arriba, razón por la que pensó que era mejor sortear el interés para este lado. Yo seguí normal, conversábamos con todos y a veces entre los dos (eso sucede igual cuando hay un grupo numeroso al rededor de unas cervezas).  Pero, el mencionado amigo me dice, seguro fue por tus tetas! y yo me quedé QUÉEEE??? no pues gracias por decirme que soy una niña interesante, inteligente tal vez, con cara linda pero no, solo tenia que decir que era por el físico. Le agregué que el chico no parecía ser de ese estilo de hombres, que además estaban cubiertas (vaya aclaración), que no me parecía justo conmigo que alguien intentara hablarme solo por ello... Hasta que le terminé diciendo, coma mierda no siga diciendo nada!! él continuaba "Maria, es que ellas saltan a la vista, pero igual sí eres muy inteligente, además eres esto y lo otro...Niña, tus tetas son tu peor enemigo".  No recuerdo en qué finalizó la conversación, el caso es que sí le dejé muy en claro que ese comentario no me habia gustado ni cinco.

¿Porqué?

Muy sencillo, el prototipo de hombre común y corriente, perro o no, superficial o no, lleva a buscar de primerazo aquello que más les llame la atención del físico de su contraparte, obvio las mujeres tambien lo hacemos con quienes pueden ser nuestro objeto de deseo, gusto, amor (si se le quiere meter ahí) etc. A eso nos acostumbramos tanto hombres como mujeres. Observamos como están vestidos, qué zapatos traen puestos, la dentadura, los ojos y si se levanta de la silla, seguro miramos el físico, el pelo, si huele rico o no, si fuma o no, a que ritmo toma, y al tiempo llevamos conversaciones "cuerdas, coherentes y lógicas".  Lo que a mi me molesta de los comentarios de hombres como mi amigo, es que no pasen de este análisis inicial y se queden en (por dar un ejemplo) "conocí una vieja que tiene unas.... o un...."

Total en esto de entender lo básico e instintivos que pueden ser los hombres y lo emocionales y complejas que podemos ser las mujeres hay mucha tela por cortar, eso sí siempre hay que tener la plena seguridad de que así alguien no lo aparente puede que esté en su naturaleza concentrarse inicialmente en un atributo físico, y tal vez, solo tal vez, su interés aumente o disminuya cuando se da cuenta de que dicho atributo porta un cerebro, que siente y piensa y como dice mi amiga @smartfemme "recuerda, ellas no son tu cerebro aunque pueden convertirse en el cerebro de los hombres, para controlarlos"

marzo 09, 2010

DE VERANO

Hoy era solo una salida con un par de amigos a tomar cerveza, nosotras muy lindas, organizadas para la ocasión, un poco mas especial para algunas y para otras una salida mas...Ellos en cambio no se esperaban que entre jarra y jarra la cosa pudiera cambiar de colores, los colores que nosotras mismas dirigíamos.

Se llegó como suele suceder al tema del sexo, es divertido aprender y enseñar, así se cuenten solo los milagros y el santo no tenga nada que ver con uno, siempre se dice "le pasó a un(a) amigo(a)" y así se van tenjiendo las ideas que poco a poco concluyen en que cada quien piense lo que quiera, igual las cartas ya están sobre la mesa, somos solamente un grupo de amigos que deseamos disfrutar de un momento.

Siempre he pensado que el verano le pasa a los demás, nunca lo confieso y siempre trato de ir en contra de él, por decirlo de alguna manera, el verano es solo un estado climático donde todo converge, menos yo, solo que esta noche fue mas veranera que todas las anteriores, no porque no pasara nada, sino porque alguien confesó que el verano estaba eterno pensando que el tema "sexo" era solo porque los cinco estábamos dentro de él, jugando sus sucias cartas de hacernos saber que no teníamos a nadie al lado que nos sacara de ese "estado climático" sin embargo, nosotras, las mujeres, supimos como llegar hasta el punto de cortar mucha tela sobre el tema. No, nosotras nunca vamos a aceptar que estamos en un verano complicado, donde ni el vecino nos pega una miradita por la ventana. Pero sí logramos echarle el agua sucia  a quien con toda "inocencia" se preguntaba porque putas dije que yo podía estar en un verano, claro, estaba buscando apoyo grupal, solidaridad (tal vez) pero no encontró más que la sensación de ser el único que se atreviera a confesar hace X meses no tengo nada con ninguna mujer. 

Voy a contextualizar un poco la situación, soy una mujer de escasos 24 años, y crecí y me acostumbré a hablar de sexo no solo por los amigos de los que siempre estuve rodeada, que me llevaban mas de 6 años, sino porque mi carrera me permitió darme el lujo de sacar excusa y hacer diplomados de sexualidad, de allí surgió el tema. Yo debo confesar que me sentía algo extraña al decir cosas que tal vez los otros ya sabían, claro los años no llegan solos, sin embargo me encontré con que estaba explicando cosas que de alguna manera podían dar a entender "o esa vieja hace y/o  ha hecho de todo" o "realmente estuvo en un diplomado y por eso es que lo sabe" en conclusión yo seguía contando cosas con la naturalidad que me caracteriza sin pensar en lo prejuiciosa que puede ser la sociedad, pasamos desde cosas básicas como de poner condón con la boca, hasta las distintas desviaciones sexuales conocidas y desconocidas y sosprendernos contando cada historia que había llegado hasta nuestros oídos, o los refranes conocidos "el que come callado, repite", "el que no muestra el hambre, sí come", "la vaca muerta" o la del "pisco", expresiones a las que yo por ser de otra ciudad estoy acostumbrada.

Las mujeres hablamos como si ellos no estuvieran allí y contamos cosas decepcionantes que nos había ocurrido antes, los hombres escuchaban detenidamente cada una de las palabras que decíamos y callaban ante la sensación de saberse perdidos con este trío de mujeres abiertas a decir justo lo que pensaban. Definitivamente el verano eterno no era nuestro, así cada una con su mirada cómplice dijera lo contrario, los hombres en cambio, se limitaron a permitir ser blanco de cuanta acusación, chiste, cuestionamiento, curiosidad y entre risas logramos al menos, pasar un muy buen rato, que sin duda tendría a mas de uno pensando: A las mujeres no las entiende nadie, pero los hombres...mmm los hombres son todo un enigma.
 
 
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