Mostrando entradas con la etiqueta Laila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laila. Mostrar todas las entradas

noviembre 26, 2012

SENSACIÓN DE VACÍO (Cap. IV)


Federico por su parte, seguía su vida sin novedad alguna, se había dado cuenta de que las cosas con Laila no iban a funcionar por la simple razón de que ella estaba muy enamorada, era una jovencita ilusa que apenas empezaba a conocer las cosas de la vida y él ya era todo un hombre hecho y derecho  que no tenía por qué estar con una sola mujer, habiendo tantas lindas por el mundo, no se podía acortar esa libertad que la vida le ofrecía ahora.

Laila por su parte no se quedó quieta, sí lo extrañaba mucho, lo pensaba cada día hasta que finalmente se le fue pasando esa sensación de vacío y comenzó a darse la oportunidad de salir con quien se aparecía. Pero en el fondo, la manipulación a la que la había sometido Federico, la dejó con el sentimiento de poder y de venganza frente a todos los demás que se cruzaran por su camino. Laila empezó a considerar que ningún hombre merecía estar con ella y los utilizaba, los engatuzaba, con sus palabras, con sus ojos, con sus manos los iba enamorando y cuando por fin picaban el anzuelo por completo, desaparecía sin importarle nada más.

Así se fueron pasando un par de años largos en los que ella era una feliz soltera, una mujer difícil de alcanzar y peligrosa para quien se enamorara de ella. Durante esos mismos años, ella también terminó por distanciarse de Alejo porque le parecía un hombre patético siempre diciendo que me adora y pues sí tiene novia, pero a  ella nunca la ha mirado con los ojos con que me mira a mí, qué pereza Alejandro nunca va madurar  pensaba ella, insensatamente sobre el que habría sido su amigo desde la infancia.

Ella siempre yendo por la vida como si fuera la mujer más especial del universo, no se había dado cuenta de que estaba construyendo su propia tumba, lo que le pasaría después haría que toda su vida cambiara por completo.


Continuará...

agosto 28, 2012

UN MES BASTÓ (Cap. III)




A partir de esa noche en la cena familiar en casa de Alejandro, Federico llegó para quedarse en la mente de Laila por un buen tiempo. Él ese día la acompañó a casa y le pidió que salieran en una cita formal al siguiente viernes, a lo que Laila respondió emocionada con un sí.  Durante toda esa semana ella contaba los días, las horas, los minutos... Hasta que por fin se llegó el viernes, salieron a cine y a tomarse algunas cervezas en un parque cercano a la casa de ambos, pues él también vivía en el barrio de Laila y Alejandro.

En medio de todo se fundieron entre besos y Laila por dentro se sentía feliz pero asustada y le dijo expresamente a Federico que no podía mencionar lo ocurrido a Alejandro, ya que ella sabía que él moría de amor frustrado por nunca haberle confesado de frente lo que sentía, Fede no se mostró sorprendido ante la solicitud pero accedió a no contar nada.

Durante los días posteriores él se encargó de enamorarla con detalles pequeños y justo cuando estaba más ilusionada, él no volvió a aparecer, no había pasado más de un mes y todo pareció acabar de repente sin que Laila tuviera ni siquiera tiempo de reaccionar ante el hecho de que su segundo enamoramiento de su vida, hubiera sido algo inútil y sin futuro para él.

En medio de la desesperación por no saber de él, llamó a Alejandro y al preguntarle por su amigo, él  le contó toda la verdad Lilita, yo te había dicho que Federico no era un hombre para tí, él es muy perro y yo sabía todo lo que estaba pasando pero como no me hiciste parte de tu vida, decidí callarme, él está saliendo con otras dos viejas de la facultad y pues ahora no tiene tiempo para vos, es así de simple, así que más bien olvídalo... Ya pasó.

A pesar de la tristeza y la decepción en que se sumió Laila, siguió en la universidad sin querer volver a enamorarse nunca y en algún momento se dio golpes de pecho por no mirar a Alejo con otros ojos más que de los de amigo.



agosto 22, 2012

LA CENA FAMILIAR (Cap. II)



Alejandro era un chico alto, de tez blanca ojos verdes, muy solicitado por sus compañeras de la universidad, seguro tenía sus rollos con algunas de ellas pero esos eran temas que le ocultaba a Laila, pensando que tal vez habría un asomo de algo más hacia él. Pero nada, nada pasaba, lila terminó el colegio y entró a la universidad, donde cambió por completo, ya no era la adolescente que aunque algo pícara conservaba ingenuidad, a pesar de que tenía 17 años en su primer semestre, ella sintió que era un mundo nuevo en el que no podía ser tonta  y se empezó a llevar por delante a cuanto tipo creía que podía conquistarla, ella era una mujer difícil y de armas tomar, por decirlo de alguna forma.

Alejo vio con sorpresa cómo todo había cambiado para ambos en tan pocos meses.  Se fue convirtiendo en su mejor amigo, en el de toda la vida, el que siempre estaría presente para acompañarla en lo que ella quisiera, Laila por su parte, ya sabía todo el poder que ejercía sobre él y aunque lo quería de manera desbordada, lo manipulaba cuantas veces quería y podía.

Una noche, él la invitó a su casa a cenar con toda su familia y un compañero de la universidad, cuando ella vio al amigo de Alejo se enamoró de ese hombre, era un poco más alto  que Alejo, tenía cabello negro, ojos claros, una sonrisa perfectamente alineada y una espalda grande. Alejo vio cómo de inmediato surgió la química entre Laila y Federico y sintió que él mismo se había clavado un cuchillo al presentárselo.

La cena transcurrió en la normalidad de la familia de Alejandro, todos conversaron sobre las nuevas experiencias en la universidad y el susto que le generaba a Laila la etapa de los finales, pero Alejo y Federico siendo más experimentados en el tema, le revelaban truquitos para no asustarse y sobre todo para hacer copia como último recurso.

Ella se reía desparpajada cada que Federico salía con alguna ocurrencia y lo miraba disimulada frente a todos en la mesa.

Alejandro estaba consternado.

agosto 19, 2012

LAILA, ALEJANDRO Y DANIEL (Cap. I)

Laila, Alejandro y Daniel eran los amigos de la cuadra, se llevaban muy bien los tres y ella era feliz siendo "la reina" del combo, ella era una adolescente algo coqueta, estaba cursando 7º y ellos dos ya estaban terminando el colegio.  Pasaban sus tardes entre las tareas y los juegos que hacían con el resto de sus amigos del barrio, pero siempre estaban ellos tres juntos para ir al cine, a escaparse en la noche de sus casas para quedarse hasta tarde conversando y riendo, para los tres fueron unos años maravillosos que pasaron en el barrio en el que crecieron juntos compartiendo cada historia.

A Laila le gustaba Daniel y era un sentimiento recíproco, en cambio Alejandro, vivía triste porque estaba enamorado de ella, pero veía todo lo que con picardía comenzaba a suceder conforme pasaban los años, ya los juegos iban cambiando a ser del estilo "la verdad o se atreve" y Alejando nunca tenía oportunidad de decirle a Laila lo que sentía.

Ella era una eterna enamorada, siempre se dejaba llevar por lo que sentía sin ponerle razón a nada y se dejó enamorar de Daniel, como se enamoran los jóvenes a esa edad.  Una noche de películas en casa de Alejandro, Daniel y Laila decidieron contarle a él, que ya eran novios pero que igual seguirían siendo como los tres mosqueteros, Alejo con decepción lo aceptó sin decir nada y sólo mostrando una sonrisa para ocultar su llanto por haber perdido tan inútilmente a lila, como solía decirle.

Pasó poco menos de un año y esa relación de su primer amor se fue acabando y los tres mosqueteros se se separaron del todo. Ellos dos empezaron la universidad y Laila iba terminando el colegio.

A pesar de que vivían en el mismo barrio ya poco se veían y cuando lo hacían se saludaban a la distancia, pero Alejandro siempre le llevaba detallitos que compraba en la universidad y seguía ahí como su amigo incondicional.

Él a pesar de tener ya una vida nueva de universitario seguía pensando en Laila como si fuera su primer y único amor.


 
 
Blogger Templates