Lunes Después de dos semanas de ausencia completa David decidió romper ese silencio y llamó a Cristina, ella estaba ansiosa y sobrecogida por escuchar su voz, pues aunque él no lo sabía, ella siempre miraba su teléfono e intentaba marcarle pero se arrepentía en el mismo momento.
Luego de un saludo nervioso y de preguntar brevemente por sus vidas, deciden citarse en el café de siempre el jueves a las 4 de la tarde.
Martes
Desde esa llamada, su cotidianidad ya no sabía igual. Estaban desesperados en su interior por saber qué pasaría ese jueves. David no tenía claro por qué la había citado, ni sabía qué le diría mientras que Cristina, estaba ya preparando su discurso para reivindicarse con él, por haberlo dejado, por haber estado con otra persona, por amarlo y no decírselo.
Miércoles Cristina ya se había comido todas las uñas y repasaba en su memoria todo en lo que creía que se había equivocado con la intención de perdonarse a sí misma y buscar que David quisiera regresar a reconstruir todo.
David por su parte, se concentró en el trabajo y de tanto en tanto, miraba el reloj, la fecha, el día... Estaba echando para atrás su idea de verla, pero quedaban menos de 24 horas y era el momento perfecto para entregarle las cosas que había dejado en casa y poder cerrar ese ciclo, a pesar de que no estaba para nada seguro de que era eso lo que realmente quería. Recordaba la última conversación con Cristina y le dolían de nuevo cada una de las palabras dichas, su escueto "no" para arreglar lo sucedido, aun cuando él había dado todo de sí para que las cosas funcionaran, no estaba dispuesto a bajar su orgullo sin sentir la plena confianza de que Cristina sí estaba segura de volver con él.
No había pasado más de 24 horas cuando Cristina decidió escribirle un mensaje de texto a David. Él había pasado una noche desolada, en ese silencio taciturno que había en casa, ya sin ella todo parecía ajeno.
Su celular no paraba de sonar con los mensajes que no le respondía a Cristina.
18 de abr., 8:34 PM - Mi Cris: David, dime cómo estás?
18 de abr., 9:45 PM - Mi Cris: Cariño, estoy pensándote mucho, por favor respóndeme algo, estás bien? No contestas en casa tampoco
18 de abr., 11:23 PM - Mi Cris: Entiendo que lo último que quieres es hablarme, pero sólo estoy preocupada por ti, te dije que no quería distanciarme tanto, quiero que seamos amigos
19 de abr., 1:10 AM - Mi Cris: Yo tampoco estoy muy bien, este domingo no ha estado para nada tranquilo, ando en casa de Malu por si quieres llamar... Quiero verte.
19 de abr., 1:25 AM - David C: Cristina, he pensado mucho en si responder o no, estoy cansado, no he parado de llorar porque te fuiste y me sentí tan traicionado. Eres la última persona en la faz de la tierra que tiene derecho a preguntar cómo estoy, tú sabes el daño que me hiciste ¿sabes? He pensado mucho en algo que no para de darme vueltas en la cabeza, ayer te pregunté que si lo nuestro no valía la pena como para volver a intentarlo, como para arreglar las fisuras y sin pensarlo dos veces respondiste con un escueto "no", ese "no" todavía me retumba, no se sale de mi mente... Y sin embargo aquí estás, buscando verme ¿para qué? Si sabes que esto no tiene vuelta atrás si desde ayer dijiste que no querías arreglar las cosas.
19 de abr., 1:26 AM - Mi Cris: David, al menos déjame verte esta semana.
Sus mensajes no causaban sino más daño del que ella pensaba. Él en cada rincón veía cosas que se le habían quedado a Cristina sin empacar, buscó una caja y una a una las fue metiendo ahí para entregárselas en cualquier momento.
Cristina por su parte, al subirse al taxi esa tarde lluviosa, llamó a su mejor amiga Malu y le contó todo lo que había sucedido mientras le decía que se iría para su casa, llevaba 4 maletas llenas de ropa y recuerdos, el taxista le daba pañuelos para consolarla porque era evidente lo que había sucedido. Cuando llegó a casa de Malu, se echó a llorar como nunca, le contó a Malu sobre Daniel, el hombre que la había puesto a dudar sobre su relación con David.
Su amiga no sabía qué decirle, pues no quería enfrentarla con un "te lo dije" porque la veía completamente devastada, pero al menos ella parecía tener en quien confiar toda su tristeza. Mientras que David simplemente se encerró en sí mismo.
Después de pasarse horas y horas hablando de todo lo que había sucedido en la relación. David lloraba por todo lo que le explotó en la cara, saber que Cristina había estado con otra persona le partía el corazón. Ella en cambio, no terminaba de recriminarse lo que había hecho, pero a pesar de ello, sentía que él era quien tenía más culpa de lo que había pasado, empezó a decirle todo lo que no le gustaba de él, hasta las cosas más banales, necesitaba una catarsis para cerrar ese ciclo, pero David recibía todo como puñaladas.
Todo confirmaba que ambos habían estado en relaciones diferentes. Ella siempre buscaba los defectos de David, sumaba siempre lo negativo, lo que él dejaba de hacer, quizás porque no sabía que debía cumplirle a ella expectativas que infundadas o no, Cristina las tenía pero no se lo expresaba. Él en cambio, enamorado de Cristina, siempre restaba las cosas que no le gustaban de ella, así le molestaran comportamientos o expresiones que hacía, él decidía ser feliz con lo que se daban, se acomodó a esa monotonía de la relación, porque pensaba que era también cómodo para ella, pero los dos estaban completamente equivocados.
Ese sábado gris, después de esas horas que parecieron interminables, ella empacó sus cosas y espontáneamente le dijo que fueran a comer helado para despedirse. En el camino, la acompañó a tomar un taxi, y como si fuera poco, comenzó a llover en el instante en el que ambos se fundieron en ese abrazo que vaticinaba, que pasaría un buen tiempo sin saber qué harían con sus vidas en la ausencia del otro.
Lleno de angustias miraba el celular de ella una y otra vez. Sabía que lo que hacía no estaba para nada correcto, sin embargo, ese mensaje que entró mientras ella estaba bañándose lo había dejado perplejo.
Todo comenzó con una confusión más de cuatro meses atrás, cuando una mañana de sábado él se despertó con el pie izquierdo, preparó café con el pesimismo del día que por obvias razones le resultó amargo y quemado. En silencio, se quedó mirando a Cristina que aun dormía, pero sentía que las cosas no iban a estar para nada bien entre los dos en lo que ella decidiera levantarse.
A la media hora Cristina se despertó y le sonrió a pesar de la cara que vio que estaba haciendo David. Él le ofreció el café que con poco amor había hecho, y sin embargo ella se adelantó a hablar.
- ¿qué te pasa David? - nada - Tienes cara de angustia, anoche todo estuvo bien, la fiesta quedó perfecta, fueron todos tus amigos, la gente del trabajo que aprecias... ¿qué te pasa? - Cristina, en mi cabeza ya te terminé, pero sigo sin ser capaz de decírtelo, de sostenértelo mirándote a los ojos, eso es lo que pasa. - Entiendo, pensé que tenía que ver con la fiesta, lamento haber llegado tarde... - ¿Ya ves? Sólo piensas en lo inmediato... Yo estoy pensando en algo que traigo en la cabeza hace unos días. - Bueno, pues es verdad. Esta relación no va para ningún lado y yo también lo venía pensando, pero sí, es mejor que dejemos así... Sé que debo empacar mis cosas, este es tu apartamento, así que la que sobra soy yo... - Cristina, espera... ¿no quieres ni hablar qué pasa? ¿arreglar las cosas? ¿ni siquiera intentarlo? - Creo que hay mucho que hablar, pero no soy de las que conversa, las decisiones están tomadas. Además David, si quieres que te diga lo que siento, puedo hacerlo, es muy sencillo. Se resume en que ya no siento nada, ya la química que teníamos cuando empezamos hace dos años, se ha venido desvaneciendo con cada cosa. Todos los días es un esfuerzo por verte, y duermo a tu lado sintiendo que somos nuestro propio enemigo. - Pero bueno, eso de la química se arregla ¿no crees? Los dos hemos aportado a que nuestra vida se haga rutina... - Sí, pero me cansé, yo ... la verdad yo... debo confesarte que estuve saliendo con alguien más... - ¿qué? - ... Ya no lo veo, sólo fueron unas pocas citas, no pasó a "mayores" - ¿Cuándo fue eso?
Mientras Cristina le contaba detalles agrandados de la situación David empezaba a atar cabos, a unir momentos, discusiones, olvidos que ella había tenido de las cosas de la casa y de pareja; ató incluso cosas que no tenían nada que ver, empezó a asociar llamadas que nunca hubo, conversaciones largas de chat por el celular, que no pasaron. Pero todo lo sumó, cada uno de los detalles, con las fechas que ella daba sin ser precisas, los cálculos de las semanas le indicaban todo por lo que él había pasado y ella sin saberlo...
Hace poco más de un año, @N0ta_mental me pidió que
escribiera un post para su blog, la única condición era que tuviera
banda sonora, en estos días lo recordé y quise compartirlo por acá.
Martina siempre tan sexy, seduciendo a cada paso con su movimiento de caderas, pero ella ya tenía su hombre ese que la hacía estremecer con cada beso, con cada caricia... Era el único a quien - sin decoros - le había confesado todos sus pecados y con el que tranquilamente sabía que podía cometer muchos más para satisfacer hasta las mas escondidas fantasías.
Esa noche decidieron llegar a un bar, cada uno por su lado como si no se conocieran, ella tenía un vestido negro con apliques de encaje que dejaban entrever sus senos cuando se acercaba, era de espalda profunda, mostraba el tatuaje que se había hecho unos años atrás que empezaba en los hombros hasta que se perdía al llegar a sus caderas. Era una mujer alta, delgada, cuerpo completamente natural, senos pequeños y piel suave. Olía delicioso y su vestido por lejos, era el mejor de todas las mujeres presentes en el lugar. Se sentó sola en una mesa, pidió un cosmo mientras se dedicaba a mirar con esos ojos color miel finamente maquillados, a todos los que estaban allí, tanto hombres como mujeres, paciente esperaba que alguno picara el anzuelo y la sacara a bailar.
Felipe la observaba desde la barra mientras se tomaba una cerveza, esperaba instrucciones de Martina pero igual dudoso. Era una mujer de sorpresas y como bien podía agradarle la idea de que ella estuviera con otra persona (fuera un él o una ella), pues ya había compartido sus cuerpos anteriormente con un par de amigas, esta vez podía ser decepcionante dependiendo de la elección que hiciera y se trataba también de involucrar a un desconocido en sus juegos.
No pasaron mas de 20 minutos sin que ella no se hiciera notar, una mujer sola y sexy tomando un delicioso cóctel mientras que con su boca sexy se comía la aceituna, era imposible que pasara desapercibida... Justo en ese momento apareció un hombre. La invitó a bailar, él la atrajo casi de inmediato. Bailaron una tanda larga de canciones de la manera mas sensual y provocativa posible. Ella siempre de iniciativas y mientras miraba a su novio a la distancia le pasaba la lengua por la oreja a este hombre de quien no quería saber ni el nombre, Felipe se calentaba solo en su silla mientras pedía una tercera cerveza le sonreía maliciosamente, podía correr el riesgo de que ella se fuera con el hombre desconocido o que en caso contrario quisiera compartirlo con él... Seguiría esperando el plan improvisado de Martina.
Luego del segundo Cosmo, ella al fin decidió lo que harían. Con el viejo truco de mandar una notita con el mesero, le hizo señales a Felipe para que se acercara sin decir nada y le diera un beso delante de ese hombre como mejor él lo sabía hacer. Felipe no tardó. Los separó mientras bailaban y sin decir nada, la acorraló en la pared y le rodeó su delgado cuerpo, apretándola fuerte y le dio el beso, luego siguió por su cuello y más la acercaba a él para hacerla sentir lo caliente que lo tenía con solo mirarla mientras seducía a otro de la manera mas descarada posible. Ella le dijo suave al oído por hoy solo tú me vas a tener no te preocupes, ahora voy por ti a la barra.
Felipe se fue directo al baño a mojarse la cara con agua fría a ver si se tranquilizaba mientras que su noviecita traviesa le dieran ganas de irse directo para el apartamento. Al menos ya conocía el plan y esperaba tranquilo de solo saber que esta vez no habrían mas personas involucradas.
Mientras todo ese show gratuito que dieron ellos dos, ese hombre desconocido los miró atónito, no sabía si darle un golpe al tipo o si simplemente renunciar a ella en vista de que otro había hecho un poco más que él. Ella se le acercó riéndose qué pena, no te presenté a mi novio... ¿seguimos bailando? No te preocupes por Felipe. Él no salía de su asombro, pensaba que de todas las cosas malas que le podían suceder en esa noche justo le pasó la más extraña de todas. Ya casi ni la tocaba, pero ella insistente lo siguió calentando, le mordía las orejas, le pasaba las manos por su espalda como si fuera a arrancarle la camisa, lo volvió a calentar, él también le devolvía sus gestos con besos y le manoseaba la cintura, la nalga, el cuerpo completo... En el punto mas caliente, decidió dejarlo con un frío gracias por todo.
Se fue por Felipe, lo agarró del brazo y salieron de allí corriendo hacia el apartamento. Felipe se reía mientras tanto del pobre infeliz que ella había dejado tirado en el bar, pero no le importaba: Martina era solo suya!
En el ascensor, empezaron a besarse sin problemas, cada vez lo hacían con más pasión, él le metió las manos bajo el vestido, la cargó, abrieron la puerta del apartamento, y ya él en sus manos llevaba las tangas, Martina le arrancó la camisa de un tirón, ella todavía con su vestido sexy se lo iba subiendo mientras se acomodaban en un mueble de la sala, estaban simplemente tan excitados que no aguantaban mas... Felipe la penetró fuertemente, le amarró las manos mientras se lo hacía justo como a ella le gustaba, le daba cachetadas de tanto en tanto, le mordía los senos, ella se calentaba más y más hasta que ambos gimieron y explotaron por sentir otra vez ese placer máximo que solo ellos dos podían entender.
Ella se sienta a su lado. Su rostro está tranquilo y aún conserva el brillo de sus ojos después de acostarse con el hombre que ama. Sin embargo, mientras observa como él duerme, ese brillo se va mezclando lentamente con tristeza, tratando en vano de alejar ese pensamiento constante que gira y gira sin dejarla siquiera escapar un suspiro.
Pasan las horas, él se despierta y descubre que el lado de ella de la cama está frío y que lleva mucho rato en el baño, sin hacer el menor ruido acerca su oído para escuchar lo que está sucediendo adentro. Oye sollozos y palabras entrecortadas, él entiende lo que sucede "laconozcolosuficiente,séquehabladenuevoconsumejoramiga,esto que nos está pasando noestábien definitivamente". Vuelve a la cama, se acuesta de nuevo a buscar tal vez a que regrese el sueño, con la intención de olvidarlo todo y despertarse en un mundo donde ese pensamiento ni siquiera exista.
Escucha que la puerta se abre, Natalia en puntapiés camina despacio hacia la cama, verifica que Kike sigue durmiendo y temblorosa se acuesta a su lado. Es hora de despedirse de nuevo y esperar a que sea jueves para encontrarse otra vez en esa habitación de hotel lujosa que tienen reservada para ambos desde hace ya algunos años.
Lo despierta con un beso suave en la mejilla y mientras él simula salir de un sueño profundo Natalia le dice "te amo, debemos irnos... Recuerda que mi esposo me está esperando en casa".
Muchas veces dejo de entender porqué las mujeres damos mucho con tan poco por recibir o viceversa. Los hombres dan y las mujeres desconfiadas ofrecemos poco y por ende nos quedamos con nada.
Esta vez es el turno de una amiga cercana, en un viaje a otra ciudad se reencontró con un hombre que le habían presentado meses antes en una reunión de amigos, entre copas y rumba total, pasaron de conversar en la mesa, para culminar en su cama hasta el otro día.
Como si nada, ella se levantó y se fue de la casa del tipo. Solo fue sexo de una noche, seguro fue lo que pensaron los dos. Pero como ahora la vida da tantas vueltas, las cosas lentamente se fueron complicando y a la distancia, mantuvieron conversaciones telefónicas, chats desde los más tranquilos sobre sus vidas, hasta los más calientes. ¿El problema? Él es un tipo que tiende a ser tan perro que no teme aceptarlo, ella inicialmente sin sentimientos de por medio, no le importaba que le dijera que cada noche saldría con una nueva, pero llegó un punto en el que ya comenzaba a doler y ahora las cosas han salido de su cauce.
Cata, mi amiga, ya no sabe que hacer, siente que está tan involucrada que aunque lo ha pillado en varios romances y "cosas de una noche" no es capaz de salirse de ese círculo vicioso, y aunque él le ha repetido que no quiere nada serio, la trata como si fuera una novia con conocimiento de causa de que es el hombre que se acuesta con 7 u 8 mujeres al mes, por no dar más detalles (porque no los tengo).
Como amiga le dije que era mejor que se saliera de ahí, por mas dolor que ésto causara, la situación de ella es de pérdida total. Sin embargo, preferí callar el resto de mis consideraciones porque ya tiene 5 personas más echándole cantaleta por el asunto, en que ella siempre vuelve, cae, la emboba, ella le pelea, le reclama, le aclara, él le pide perdón... Y así han transcurrido varios meses. Mi solución fue desahogarme por acá, ya que no puedo sino más que verla caer y venir de nuevo con el "rabo entre las patas" llorando por un nuevo acto insolente de su parte. Espero que ella lea este post, vea realmente que me duele verla así, que ella sabe que vale mucho más que "un polvo" de vez en cuando, ese de cuando en vez que viene a la ciudad... y deja de lado esa frase que siempre te acompaña: "yo maté un cura en mi vida pasada y por eso me pasan estas cosas..." NO eso no tiene porqué ser así.
Él no merece una lágrima de Cata, ni cariño, ni amor, ni traga, ni siquiera gusto o respeto, pero ahí sigue, esperando que la misma Providencia sea quien haga las cosas lo mejor posibles. Sólo espero que nadie se cruce en el camino con este hombre, que le ha causado tanto dolor no solo a ella, sino a todas quien se cruzan por su camino, ingenuamente pensando en que harán cambiar su estilo de vida. NO, no se puede estar con un hombre pensando en "yo sé que lo voy a cambiar".
Es un lugar que llenamos de cosas que útiles o no, están ahí presentes y generalmente se encuentran amontonadas sin uso alguno. La diferencia es que la vida la llenamos siempre de estas cosas (experiencias, anécdotas, aprendizajes...) y en su mayoría cobran utilidad tarde que temprano.