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diciembre 28, 2010

¿ALGUNA VEZ HA TENIDO PEREZA? - David López*

Si su respuesta es no, entonces siga leyendo, porque se dará cuenta del importantísimo "pecado" que no ha cometido.

"La pereza es un pecado", es una frase que nunca he podido entender, sabiendo que la pereza es tan propia de lo que existe, que me atrevería a decir que todo en el universo pareciera tener pereza. La pereza va más allá que la "Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados" o que la "Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos", pereza es rehusarse al dinamismo propio de nuestro universo, donde todo, absolútamente todo está en movimiento.

Sin embargo, todo lo que existe busca la entropía. La entropía es la paz, la calma, el no tener que luchar contra fuerzas externas, el quedarse ahí quieto y relajado, inmóvil... básicamente la pereza es un poquito de entropía que nos robaron desde el Big Bang. Esa búsqueda constante de la entropía por parte de todo lo que existe, por ejemplo, la manzana que le cayó a Newton en la cabeza buscaba la entropía, por ende era perezosa; es lo que ha llevado a la humanidad a desarrollar sus mayores y grandes inventos, porque además de todo, la pereza también es comodidad.

¿Qué sería de nosotros si ese primer hombre antiguo, cansado de cargar con sus manos, no hubiera sentido pereza de hacerlo y no hubiera inventado la rueda?

¿Qué hubiera pasado si los romanos no hubieran sentido pereza de cargar agua para todos lados y no hubieran inventado las tuberías?


¿Cómo sería nuestra vida si Tomas Alba Edison no le hubiera dado tedio tener que andar para todos lados con velitas y fósforos para poder ver en la oscuridad?

La vida del hombre es lo que es ahora gracias a la búsqueda de esa entropía y esa comodidad que tanto placer nos produce. Por eso, si usted alguna vez siente pereza, abrácela con fuerza, no se despegue, siéntase humano y recuerde que gracias a esa maravillosa sensación es que la ciencia y la vida han fluido por tanto tiempo.


*A  David lo pueden leer en Twitter como @devninja

***
Nota personal: Me sorprendió el envío de su texto
y le agradezco que haya atendido a la sugerencia que le hice
 - David  entiende lo que digo -
Marie Claire

diciembre 01, 2010

LA PEREZA DE NAVIDAD - Andrés Meza Escallón*





Si hay algo que me dé pereza es la navidad. No porque la odie (creo que lo Grinch se le cura a uno cuando por fin supera la adolescencia), sino porque alrededor de la navidad hay toda una serie de cosas que se supone que uno debe hacer que me dan una pereeeezaaaaaaaaa.

Aclaro que como vivo solo y trabajo en mi casa no puedo darme el lujo de ser perezoso en mi vida diaria. Llevo un régimen de vida espartano: me levanto temprano e inmediatamente hago ejercicio, me baño, arreglo la cama, desayuno y lavo los platos, así, en piloto automático y sin vacilaciones (“THIS IS SPARTAAAA!!!”), porque donde medio lo piense la pereza me gana y no me levanta es nadie.

Sin embargo, cuando llega navidad (que ya no es el 7 de diciembre como en mi infancia sino a finales de septiembre cuando en Caracol ponen la cuña “de año nuevo y navidad, Caracol por sus oyentes formula votos fervientes de paz y prosperidad...”) me va entrando la pereza. Pereza de ir a un centro comercial porque me siento tratado como un pollo. Es decir, ¿han visto cómo manipulan a los pollos en las granjas industriales? Guardan a las gallinas en recintos sin iluminación natural y no les prenden la luz a las 12 horas sino varias horas antes para hacerles creer que amaneció más temprano y hacer que coman más y pongan más huevos por semana. Igualito hacen los comerciantes con nosotros: nos hacen creer que navidad llegó antes para el frenesí de consumo que nos caracterizaba durante esos 20 días de diciembre se extienda durante TRES MESES.

¿Y qué tal las novenas? Son un completo atentado contra las ganas de trabajar porque en todo lado a uno le aplazan las reuniones de seguimiento o levantamiento de información. ¿La razón? Media ciudad anda organizando amigos secretos, novenas u organizando anchetas y no les queda tiempo para atenderlo a uno. ¿Así cómo no luchar contra la pereza de ir a trabajar?

Otra cosa que me da pereza infinita es disfrazarme para visitar la oficina de un cliente (saco, corbata, zapatos, incluso MEDIAS) cuando mis días de trabajo normalmente son más o menos así: pantaloneta, sandalias, camiseta, barba de cuatro días. Pero en navidad da todavía más pereza porque súbitamente a la gente se le empieza a salir el gamín e irse a trabajar en jeans, polo y gafas oscuras y uno siente que la disfrazada para “encajar” se perdió miserablemente.

A eso hay que sumarle que en Cali es tradición trabajar sólo medio día en la semana del 25 al 31 de diciembre (consecuencias de la Feria de Cali). O sea, técnicamente se trabaja medio día, pero en la práctica nadie trabaja porque en la mañana muchos andan enguayabados (y se demoran cuatro horas haciendo lo que usualmente toma 15 minutos) y en la tarde no están los que tienen el dato que uno necesita para hacer su trabajo. De esta forma, a la pereza normal y cotidiana que produce la sola idea de trabajar, en navidad hay que sumarle que incluso queriendo no se puede.

¿Cuándo se cura uno de esa epidemia de pereza? Cuando llega el lunes 3 de enero con las primera cuentas del año y uno cae en cuenta de que JUEPUTA NO ENTREGUÉ EL PROYECTO EN DICIEMBRE ¡¡Y NO ME PAGAAAARON!!



* A  Andrés lo pueden leer en su Blog
  y como 
@ApoloDuvalis en twitter


 
 
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