Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

febrero 01, 2012

DE QUÉ EXTRAÑAS MANERAS

- ¿Hablamos? - Le pregunté hecha un manojo de nervios
- ¿Sí? Dime...
- No, a solas, ya sabes que...
- Ok, ok tú y tus misterios.

Caminamos juntos en silencio por todo el pasillo que nos llevaba a nuestro lugar secreto, a ese escondite que nadie sabía que existía, pero que de ser encontrado por otros, podría contar miles de nuestras historias, aquellas que allí iniciaron y hoy tal vez podrían terminar.

- ¿Qué tanto piensas? Te siento bastante callada, más de lo acostumbrado.
- Ya sabes que hablo poco y voy directo, no soy tan misteriosa como dices.
- Bueno y a qué se debe que quieras hablarme luego de todo lo que pasó entre nosotros... Quisiera saber en qué anda tu cabecita...
- Manuel, lo he pensado ya tantas veces y a pesar de todo ya he tomado una decisión, quiero saber si cuento contigo.
- Dime Vale, espero que no sea lo que creo, ya sabes que no estoy de acuerdo con eso, yo quiero... Yo lo quiero...

No podía con mi llanto, y escucharlo hablar me lo estaba haciendo más complicado. Lo interrumpí...

- Manuel no me digas nada, esto ya ha sido difícil desde el principio. Decidí que voy a abortar, no es justo traer al mundo a alguien a quien yo ni siquiera creo que existe.

septiembre 30, 2011

LO ÚNICO QUE NO DA ESPERA EN LA VIDA: LA MUERTE

Esa tarde la había recordado con un poco de nostalgia, pensé "hace tiempos que no la veo ¿cómo estará?" y seguí con lo que estaba haciendo y minutos después lo había olvidado por completo.  Pasó la noche, me sentí un poco indispuesta, pero me tomé un té y luego dormí, ese luego fue pasadas las tres de la mañana, mi insomnio no ayuda mucho.

Luego de cuatro placenteras horas de sueño, sentí la voz de mi mamá "Maria, despiértate tengo malas noticias..." - yo tratando de abrir los ojos aún somnolienta la miré- "...se murió, levántate que debemos organizar todo" - La miré aun incrédula y en ese momento recordé lo que la había pensado no más de 12 horas antes - "Sí, debes levantarte... Llama a Claudia, a Héctor avísales lo que sucedió, pero rápido que nos coge el día."

Me incorporé en mi cama y el resto del día se fue en un ritual completo.  Llamar, avisar, citar, recordar, estar absorta, llorar (sí tal vez un poco), reir (claro! Ella en vida nos hacía reir... Hay que recordarla así ¿debo sentirme mal?). Organizarme, buscar la ropa indicada, cambiarme de ropa dos veces, recibir llamadas. Salir de casa. El día está lindo, lástima o tal vez no. 

Saludar, mirar con sonrisa torcida y ojos aguados, esto no es para mi, me encierro en el baño y lloro en silencio pensando que en este caso era mejor, está en un mejor lugar ahora ¿Lugar? Bueno, lo que sea. 

Tomar café nunca había sido tan extraño. Todo está debidamente en su lugar, sillas, flores, velas - eléctricas por supuesto - Ella... Ahí en lo que será su lugar de paso por unas cuantas horas.  

El ritual de la muerte, tan complejo para todos y obligatorio finalmente, hay quienes dicen que deben encenderse velas para iluminar el camino de quien se va, otros se dedican a rezar en silencio, otros solo están porque es fulanito de tal, otros solo lloran, otros duermen un poco para descansar lo ajetreada de la jornada. 

De mi familia materna solo se ha muerto ella, claro no cuento a mi bisabuela que la conocí de bebé y solo la recuerdo en fotos, no cuento a los tíos de mi mamá, porque poco sabía de ellos... Y aun así me sentía llorando un muerto ajeno. Soy cruda, ella lo era también. 

En la sala de velación vecina, tomaban cerveza, ron y hasta vi pasar con un poco de envidia una botellita de Whisky, tal vez todos en esta sala necesitábamos un trago, sin embargo consideramos que no es el momento o simplemente nadie lo dice, por respeto a los demás.  Aquí mientras tanto, hablamos un poco de banalidades "¿sabías que esa sala de cremación y los cenizarios ganaron un premio de arquitectura?"

Estamos dos familias juntas completamente diferentes, una de ellas muy católica y conservadora (tal vez sobre decir que esa no era mi parte de la familia) y entremezclada la nuestra, ninguno reza, pocos se dan la bendición, solo vamos a misa por algo extraordinario... Y aun así, el dolor compartido nos hizo respetar cada uno de los espacios. 

De pronto, la sala se va llenando, uno entiende "nada más queremos que esté la familia y los más allegados" no obstante, una noticia como éstas se va regando por toda la ciudad, llegan conocidos, desconocidos, familiares de familiares, amigos cercanos, amigos íntimos, exparejas... Dando su apoyo con abrazo, beso o una simple palmada en la espalda. 


Yo decido alejarme por ratos, hacer un par de llamadas a dos amigos que me escuchan el mal momento, nadie sabe qué decir, lo acepto ni yo sé y eso que debía estar allí, se los agradecí enormemente el solo escuchar fue suficiente. 

En fin, qué mas me puede sorprender hoy, estar sentada frente al ataúd, y una señora con el uniforme de la funeraria me dice "¿Qué desea? Hay café, aromática, agua... Consomé" - ¿Consomé? - Sí. Recordé que ya llevaba seis horas despierta y que aun no había desayunado nada. Ya era pasado el medio día y ni un bocado, solo café negro sin azúcar. - Ok, quiero consomé. 

Me dediqué a observarlo todo con detenimiento, tal vez con el mismo detenimiento en que van sucediendo las cosas en un cementerio, el ritual de la muerte se me hace cada vez mas ajeno, ofrecen velorios vía webcam para el que se encuentra lejos, flores del gusto del que se va, tarjetas personalizadas, cremación, entierro, misa... Cofres y ataúdes de estos colores  y tamaños, condolencias y anuncios de fallecimientos online, con o sin carroza...  ¿A dónde desean que les llevemos las cenizas?  Todo está en extremo organizado y calculado para que ese "trago amargo" como lo describió un amigo, sea un poco mas llevadero para todos. 

Se llegó la hora. La llevamos a la misa, allí nos despediremos de ella y le pediremos paz para quienes nos quedamos, así es que funciona, el Padre dice algunas palabras, no todas ellas agradables para la ocasión, pero ya está. Salimos de la iglesia, hermosa por cierto. Caminamos hasta donde se da el último adiós. En todo el día decidí no mirarla, quise recordarla como la conocí en vida, recordar todo lo que me enseñó. Hay llantos, le doy un abrazo fuerte a mi primo, que es como mi hermano "Lo que necesites, sabes que aquí estoy... Ella estará bien. Te quiero."  Y finalmente, hago propia esa muerte, llorando al unísono abrazada a él. 

enero 22, 2011

HOMENAJE A LA AMISTAD

Mi abuela a sus 80 y tantos vio partir el 30 de diciembre a su mejor amiga, en lo personal me suena extraño usar la expresión "mejor amiga" para este caso especial, pues ellas compartían sus vidas desde hace unos 70 años. Yo la conocía como la tía Inés y solo hasta ese día en que se fue, supe que ella era su mejor amiga desde la infancia. Lo cual fue aterradoramente inspirador para mi. Digo aterradoramente, porque muchas veces pienso que no llegaré ni siquiera a cumplir los 70 años para cumplir tampoco una amistad de esa duración.

Y cuando mi abuela se sentó a contarme sobre su amistad con la Tía Inés, pues sí, estudiaron juntas en el colegio, luego se fueron casando paulatinamente, vivieron en diferentes ciudades, fueron teniendo sus hijos, los años lentamente pasaron, y ambas compartían con sus familias, volviéndolas casi una sola. Cuando estaban lejos se comunicaban por cartas, cuando estaban cerca se reunían varias veces a la semana, y luego tejían juntas hablando sobre sus nietos y bisnietos y algo de chismes mientras terminaban sus puntos de crochet. Ahora mi abuela está triste, aunque con sus propias palabras "en el cuento de la muerte nadie puede ser egoísta..."

No sé, tal vez en estos tiempos, donde la tecnología nos facilita “acercarnos” en tiempo real, desaprovechamos esa oportunidad con la que soñaban solo hace unas pocas decadas, convertimos las relaciones en un deportede unos pocos minutos, horas, dias y en el mejor de los casos unos pocos años, tal vez intensas en su medida, pero tan pasajeras y volátiles en muchos casos que, podría uno hacer una lista de las personas que han pasado por el camino de uno, y que igual como llegaron, tuvieron sus momentos, los aprendizajes que nos dieron, las alegrías y/o las tristezas, pero luego se fueron a seguir otros rumbos.

No se trata tampoco de decir todo tiempo pasado fue mejor, ni siquiera mis abuelos dicen eso, ellos que son muy liberales para la edad que tienen y que han ido creciendo a la par con lo que sucede a su alrededor. Pero a veces podría uno considerar, que las cosas antes hacían que nos tuviéramos que esforzar un poco más para fortalecer los lazos con aquellas personas que queríamos.

No había internet, así que el tomarnos el tiempo de escribir a mano una carta, enviar un telegrama, hacer una llamada telefónica a un fijo corriendo el riesgo de no encontrar a la persona que buscabas (a parte que llamar a larga distancia era muy costoso)... Ahora todo eso está perdido, y la esencia de algo más natural y fuerte, se ha visto forzado a continuar con los celulares, con redes sociales donde te enteras tanto de la vida de los demás, que en ocasiones ni justifica llamarlos para conversar, porque ya todo ha sido visto en fotos, updates, status, geotags, blogs, Twitter, skype, chats, etc.

Por ende ahora me pregunto ¿qué pasaría si volviéramos a la esencia de una carta escrita a puño y letra? ¿qué sería ahora, si no tuviéramos a nuestro alcance todo este exceso de información que quienes nos rodean nos permiten ver, así no los veamos ni hablemos con ellos hace un buen tiempo? ¿qué pasaría si no pudiéramos llamar por skype a los que están en otro lugar del mundo? ¿cómo sería recibir la sorpresa de una noticia positiva por boca de la persona misma, que leyendo un status más? ¿cómo sería salir a tomar café como por variar de plan con aquella persona con la que diariamente hablas pero que por la falta de tiempo te limitas a saludarla por el chat?

mayo 25, 2010

EN UN SOPLO

Estoy sentado en una estación del tren, se supone que me dirijo a la casa de la mujer que amo. Llevo un ramo de sus flores favoritas, sabe que no soy de este estilo de detalles, pero por decirlo de alguna forma, la ocasión lo amerita aunque no sé si ya es demasiado tarde para entregárselo.

Ayer estuve con ella toda la noche, uno al lado del otro sin decir más que lo que  nuestras miradas, besos  y caricias expresaban, ella de vez en cuando dejaba escapar una lágrima que me destrozaba el corazón. Al menos anoche, sabíamos hacia donde ibamos, pero ninguno de los dos quería pensar en eso.

La amo, es de lo único que estoy seguro.  Espero encontrarla hermosa como siempre la vi, con o sin maquillaje para mi es la mujer más perfecta y divina, ella ya había seleccionado la ropa que se pondría hoy, así que esa parte no será una sorpresa para mi.  Estará hermosa.

Vuelvo y me pregunto en qué me equivoqué en la vida, qué hizo ella para merecer esto, o qué hice yo.  La vida nos da mucho y a veces por querer darnos una lección nos quita más de lo que debiera, ahora sé que la extrañaré.  El tren ya pasó, y siento como si el vagón de mi vida tambien me hubiera dejado al abandono de mi tristeza.

Ella ahora estará tres metros bajo tierra. Y solo pude cumplir uno de sus sueños y hoy me resta nada más que llevarle el primer y último ramo de sus flores favoritas.
 
 
Blogger Templates