Era una lluviosa tarde de verano, ella estaba sentada en la ventana viendo caer el agua incensante, se imaginaba todo su recorrido desde que caía del cielo hasta que pasaba en una calle y se iba arrastrando las hojas de los árboles y la basura que fuera encontrando a su paso.
A su lado, él, la miraba detenidamente con una concentración inmutable a pesar de los rayos y el sonido de las goteras en el techo.
Ambos estaban felices. En su soledad.
Esa tarde lluviosa, cada uno en su mente, decidió separarse por completo y seguir su camino. Pero los dos callaron y así, se pasaron los años sosteniendo lo que sería por siempre una feliz mentira.
junio 21, 2013
mayo 05, 2013
PEDACITOS DE "TE QUIERO"
- Te quiero.
Así, como pequeños pedacitos que se amontonan. Luego serán tantos que no sabrás que hacer con ellos.
Al principio, pondrás los montoncitos en tu clóset, luego no habrá espacios para ellos y tu ropa.
Más tarde no sabrás que hacer con ellos, pero como pequeños pedazos de cariño que son, no saben de puertas...
Se te meterán por debajo, llenarán tu habitación, como arena de mar.
Y aunque te vuelvan loca todos esos te quiero regados se te meterán entre los dedos, como arenilla de playa... Y sonreirás.
- ¿Y luego qué pasará?
- Irás a la playa, y cuando te quites las sandalias y toques por primera vez la arena al llegar, te acordarás de mí y mis te quiero, porque así son.
marzo 06, 2013
DE VUELTA
Le vendí mi alma al diablo cuando sin pensarlo di un sí equivocadamente, pero no, en ese momento no sabía quién era el diablo, no lo conocía, no quería que fuera él.
Le vendí mi alma al diablo, cuando permití que ese sí se prolongara por un tiempo que me pareció eterno, cuando en realidad fue corto, efímero y ligero.
Le vendí mi alma al diablo, cuando acepté lo que me daba, fuera mucho o poco, lo fui recibiendo con cuenta gotas, con la paciencia del que desea algo mejor.
Se la dí cuando me ahogaba en penas de soledades y me perdí en la claridad del bosque que me rodeaba a pesar de estar lleno de animales al asecho esperando mi caída.
Y sí, ahora que no la tengo te la pido de regreso, pues no quisiera que conservaras lo poco que quedaba de mí.
Le vendí mi alma al diablo, cuando permití que ese sí se prolongara por un tiempo que me pareció eterno, cuando en realidad fue corto, efímero y ligero.
Le vendí mi alma al diablo, cuando acepté lo que me daba, fuera mucho o poco, lo fui recibiendo con cuenta gotas, con la paciencia del que desea algo mejor.
Se la dí cuando me ahogaba en penas de soledades y me perdí en la claridad del bosque que me rodeaba a pesar de estar lleno de animales al asecho esperando mi caída.
Y sí, ahora que no la tengo te la pido de regreso, pues no quisiera que conservaras lo poco que quedaba de mí.
diciembre 29, 2012
¿VAMOS A PORTARNOS MAL?
Hace poco más de un año, @N0ta_mental me pidió que
escribiera un post para su blog, la única condición era que tuviera
banda sonora, en estos días lo recordé y quise compartirlo por acá.
Martina siempre tan sexy, seduciendo a cada paso con su movimiento de caderas, pero ella ya tenía su hombre ese que la hacía estremecer con cada beso, con cada caricia... Era el único a quien - sin decoros - le había confesado todos sus pecados y con el que tranquilamente sabía que podía cometer muchos más para satisfacer hasta las mas escondidas fantasías.
Esa noche decidieron llegar a un bar, cada uno por su lado como si no se conocieran, ella tenía un vestido negro con apliques de encaje que dejaban entrever sus senos cuando se acercaba, era de espalda profunda, mostraba el tatuaje que se había hecho unos años atrás que empezaba en los hombros hasta que se perdía al llegar a sus caderas. Era una mujer alta, delgada, cuerpo completamente natural, senos pequeños y piel suave. Olía delicioso y su vestido por lejos, era el mejor de todas las mujeres presentes en el lugar. Se sentó sola en una mesa, pidió un cosmo mientras se dedicaba a mirar con esos ojos color miel finamente maquillados, a todos los que estaban allí, tanto hombres como mujeres, paciente esperaba que alguno picara el anzuelo y la sacara a bailar.
Felipe la observaba desde la barra mientras se tomaba una cerveza, esperaba instrucciones de Martina pero igual dudoso. Era una mujer de sorpresas y como bien podía agradarle la idea de que ella estuviera con otra persona (fuera un él o una ella), pues ya había compartido sus cuerpos anteriormente con un par de amigas, esta vez podía ser decepcionante dependiendo de la elección que hiciera y se trataba también de involucrar a un desconocido en sus juegos.
No pasaron mas de 20 minutos sin que ella no se hiciera notar, una mujer sola y sexy tomando un delicioso cóctel mientras que con su boca sexy se comía la aceituna, era imposible que pasara desapercibida... Justo en ese momento apareció un hombre. La invitó a bailar, él la atrajo casi de inmediato. Bailaron una tanda larga de canciones de la manera mas sensual y provocativa posible. Ella siempre de iniciativas y mientras miraba a su novio a la distancia le pasaba la lengua por la oreja a este hombre de quien no quería saber ni el nombre, Felipe se calentaba solo en su silla mientras pedía una tercera cerveza le sonreía maliciosamente, podía correr el riesgo de que ella se fuera con el hombre desconocido o que en caso contrario quisiera compartirlo con él... Seguiría esperando el plan improvisado de Martina.
Luego del segundo Cosmo, ella al fin decidió lo que harían. Con el viejo truco de mandar una notita con el mesero, le hizo señales a Felipe para que se acercara sin decir nada y le diera un beso delante de ese hombre como mejor él lo sabía hacer. Felipe no tardó. Los separó mientras bailaban y sin decir nada, la acorraló en la pared y le rodeó su delgado cuerpo, apretándola fuerte y le dio el beso, luego siguió por su cuello y más la acercaba a él para hacerla sentir lo caliente que lo tenía con solo mirarla mientras seducía a otro de la manera mas descarada posible. Ella le dijo suave al oído por hoy solo tú me vas a tener no te preocupes, ahora voy por ti a la barra.
Felipe se fue directo al baño a mojarse la cara con agua fría a ver si se tranquilizaba mientras que su noviecita traviesa le dieran ganas de irse directo para el apartamento. Al menos ya conocía el plan y esperaba tranquilo de solo saber que esta vez no habrían mas personas involucradas.
Mientras todo ese show gratuito que dieron ellos dos, ese hombre desconocido los miró atónito, no sabía si darle un golpe al tipo o si simplemente renunciar a ella en vista de que otro había hecho un poco más que él. Ella se le acercó riéndose qué pena, no te presenté a mi novio... ¿seguimos bailando? No te preocupes por Felipe. Él no salía de su asombro, pensaba que de todas las cosas malas que le podían suceder en esa noche justo le pasó la más extraña de todas. Ya casi ni la tocaba, pero ella insistente lo siguió calentando, le mordía las orejas, le pasaba las manos por su espalda como si fuera a arrancarle la camisa, lo volvió a calentar, él también le devolvía sus gestos con besos y le manoseaba la cintura, la nalga, el cuerpo completo... En el punto mas caliente, decidió dejarlo con un frío gracias por todo.
Se fue por Felipe, lo agarró del brazo y salieron de allí corriendo hacia el apartamento. Felipe se reía mientras tanto del pobre infeliz que ella había dejado tirado en el bar, pero no le importaba: Martina era solo suya!
En el ascensor, empezaron a besarse sin problemas, cada vez lo hacían con más pasión, él le metió las manos bajo el vestido, la cargó, abrieron la puerta del apartamento, y ya él en sus manos llevaba las tangas, Martina le arrancó la camisa de un tirón, ella todavía con su vestido sexy se lo iba subiendo mientras se acomodaban en un mueble de la sala, estaban simplemente tan excitados que no aguantaban mas... Felipe la penetró fuertemente, le amarró las manos mientras se lo hacía justo como a ella le gustaba, le daba cachetadas de tanto en tanto, le mordía los senos, ella se calentaba más y más hasta que ambos gimieron y explotaron por sentir otra vez ese placer máximo que solo ellos dos podían entender.
noviembre 28, 2012
CONTANDO LOS DÍAS
Cuando estaba en Colombia pronta venirme a vivir a México, estaba ansiosa, ocupada, haciendo vueltas allí, cosas allá, empacando, comprando ropa, cosas, regalos, haciendo listas mentales, viviendo a mil una vida esperando a que me recibiera otra, llena de expectativas, de aventuras, de personas por conocer, de vivencias... Estaba feliz de por fin poderle dar un giro a mi vida y lo mejor es que no me puedo arrepentir.
En este corto tiempo he conocido muchos lugares, haré la lista (aunque puede no importarles mucho) pero es para no olvidarlos: México D.F., Chapala, Tonalá, Tlaquepaque, Huaxtla, Puerto Vallarta, Nayarit (unas playas de allí), Morelia, Páztcuaro, Janitzio, Tzintzuntzán, (este en las Fiestas del Día de Muertos, hermoso), luego viajé a León (al Festival del Globo, sencillamente maravilloso), Guanajuato (ciudad hermosa) y por su puesto Guadalajara, donde ahora vivo, ciudad que encanta y desencanta, en la que a veces me pierdo y afortunadamente me vuelvo a encontrar. La ciudad que me ha acogido con sus brazos abiertos, en la que he aprendido muchas cosas sobre México, sobre la cultura, la gente, los caminos, donde estuve felizmente en el concierto de tres grandes para mí Deftones, Stone Sour y The Prodigy.
En este viaje también he aprendido lo que realmente es extrañar la casa, ya antes había vivido en otras ciudades de Colombia, y bueno, todo se aprende y mi corazón y espíritu viajero no me permite ser infeliz cuando de conocer lugares se trata. Extraño la casa porque no hay nada como lo de uno, mi familia, mis amigos, son personas con las que siempre tengo contacto y me hacen feliz a la distancia con sus detalles del día a día o con su saludito esporádico de mes en mes.
Aprendí que uno quiere más la patria cuando se va, y puede que quienes han hecho lo mismo que yo (salir del país por cualquier motivo personal, estudio, trabajo...), piensen igual que yo, creo que no hay nada como salirse del vaso, ver todo desde afuera tal vez lo hace mucho más claro, como también lo hacen mucho mas doloroso en otros aspectos.
Este reto lo he compartido con todos y debo agradecer lo importantes que han sido conmigo siempre. Ahora sólo cuento los días, para ver a mi Medellín hermosa y radiante, sin ignorar que pasa de nuevo por etapas difíciles, pero quiero verla alumbrada y florecida. Disfrutar de lo que ella me da y recargarme de buenas energías para regresar con más impulso.
Sigo contando los días... Ya faltan pocos.
Y QUISO TENER LAS ESPINAS
Él tenía muchas cosas para decirle, la relación no iba para nada bien y sólo él lo sentía, mientras ella seguía viviendo esas batallas del corazón en las que él quiere pero la mente no deja ir más allá, estaba feliz con su compañía y lo apreciaba en cada momento.
Pero llegó esa noche en la que ambos decidieron desnudar sus almas y sus pensamientos, ella de alguna manera pedía más dentro de los límites que él mismo había establecido, pero él en cambio exigía otras cosas que ella sabía que daba, pero él no lo veía así.
Lina habló por largo rato, él continuaba callado ante el monólogo, ella cada vez lo cuestionaba más por sus silencios, él siguió callado. Avanzó la noche y fue en ese momento en el que pasó un vendedor de flores, ambos sabían que ya todo estaba perdido pero Carlos le dice al vendedor deme por favor una flor, sólo una, quiero decirle algo a esta hermosa mujer con esa flor, Lina lo miró con una sonrisa expectante y curiosa ante el giro que parecía que iba a suceder, sin embargo intentó mostrarse indiferente ante esa dichosa flor que el otro compraba en el momento más álgido de la conversación tal vez no todo está tan perdido como creo... Pensó mientras que el señor de las flores, se retiraba con una amable sonrisa esperanzadora en su rostro.
Carlos por su parte continúa su acto, le entrega la flor, una rosa roja grande y hermosa, con sus hojas verdes brillantes, la sacó del empaque en el que venía, ella la olió, notó que no tenía espinas, claro como todas las rosas que se compran en la calle.
Te entrego esta rosa y con esto me despido, tal vez ni nos volvamos a ver.
Lina apretó la rosa tan fuerte queriendo destruirla en un sólo instante, tal como todo iba sucediendo con su vida y fue en ese momento en el que deseó que esta gran flor roja tuviera espinas, para que al doblarla con tanta fuerza éstas le ayudaran a hacerlo desaparecer de su mente para siempre.
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