Le vendí mi alma al diablo cuando sin pensarlo di un sí equivocadamente, pero no, en ese momento no sabía quién era el diablo, no lo conocía, no quería que fuera él.
Le vendí mi alma al diablo, cuando permití que ese sí se prolongara por un tiempo que me pareció eterno, cuando en realidad fue corto, efímero y ligero.
Le vendí mi alma al diablo, cuando acepté lo que me daba, fuera mucho o poco, lo fui recibiendo con cuenta gotas, con la paciencia del que desea algo mejor.
Se la dí cuando me ahogaba en penas de soledades y me perdí en la claridad del bosque que me rodeaba a pesar de estar lleno de animales al asecho esperando mi caída.
Y sí, ahora que no la tengo te la pido de regreso, pues no quisiera que conservaras lo poco que quedaba de mí.
marzo 06, 2013
diciembre 29, 2012
¿VAMOS A PORTARNOS MAL?
Hace poco más de un año, @N0ta_mental me pidió que
escribiera un post para su blog, la única condición era que tuviera
banda sonora, en estos días lo recordé y quise compartirlo por acá.
Martina siempre tan sexy, seduciendo a cada paso con su movimiento de caderas, pero ella ya tenía su hombre ese que la hacía estremecer con cada beso, con cada caricia... Era el único a quien - sin decoros - le había confesado todos sus pecados y con el que tranquilamente sabía que podía cometer muchos más para satisfacer hasta las mas escondidas fantasías.
Esa noche decidieron llegar a un bar, cada uno por su lado como si no se conocieran, ella tenía un vestido negro con apliques de encaje que dejaban entrever sus senos cuando se acercaba, era de espalda profunda, mostraba el tatuaje que se había hecho unos años atrás que empezaba en los hombros hasta que se perdía al llegar a sus caderas. Era una mujer alta, delgada, cuerpo completamente natural, senos pequeños y piel suave. Olía delicioso y su vestido por lejos, era el mejor de todas las mujeres presentes en el lugar. Se sentó sola en una mesa, pidió un cosmo mientras se dedicaba a mirar con esos ojos color miel finamente maquillados, a todos los que estaban allí, tanto hombres como mujeres, paciente esperaba que alguno picara el anzuelo y la sacara a bailar.
Felipe la observaba desde la barra mientras se tomaba una cerveza, esperaba instrucciones de Martina pero igual dudoso. Era una mujer de sorpresas y como bien podía agradarle la idea de que ella estuviera con otra persona (fuera un él o una ella), pues ya había compartido sus cuerpos anteriormente con un par de amigas, esta vez podía ser decepcionante dependiendo de la elección que hiciera y se trataba también de involucrar a un desconocido en sus juegos.
No pasaron mas de 20 minutos sin que ella no se hiciera notar, una mujer sola y sexy tomando un delicioso cóctel mientras que con su boca sexy se comía la aceituna, era imposible que pasara desapercibida... Justo en ese momento apareció un hombre. La invitó a bailar, él la atrajo casi de inmediato. Bailaron una tanda larga de canciones de la manera mas sensual y provocativa posible. Ella siempre de iniciativas y mientras miraba a su novio a la distancia le pasaba la lengua por la oreja a este hombre de quien no quería saber ni el nombre, Felipe se calentaba solo en su silla mientras pedía una tercera cerveza le sonreía maliciosamente, podía correr el riesgo de que ella se fuera con el hombre desconocido o que en caso contrario quisiera compartirlo con él... Seguiría esperando el plan improvisado de Martina.
Luego del segundo Cosmo, ella al fin decidió lo que harían. Con el viejo truco de mandar una notita con el mesero, le hizo señales a Felipe para que se acercara sin decir nada y le diera un beso delante de ese hombre como mejor él lo sabía hacer. Felipe no tardó. Los separó mientras bailaban y sin decir nada, la acorraló en la pared y le rodeó su delgado cuerpo, apretándola fuerte y le dio el beso, luego siguió por su cuello y más la acercaba a él para hacerla sentir lo caliente que lo tenía con solo mirarla mientras seducía a otro de la manera mas descarada posible. Ella le dijo suave al oído por hoy solo tú me vas a tener no te preocupes, ahora voy por ti a la barra.
Felipe se fue directo al baño a mojarse la cara con agua fría a ver si se tranquilizaba mientras que su noviecita traviesa le dieran ganas de irse directo para el apartamento. Al menos ya conocía el plan y esperaba tranquilo de solo saber que esta vez no habrían mas personas involucradas.
Mientras todo ese show gratuito que dieron ellos dos, ese hombre desconocido los miró atónito, no sabía si darle un golpe al tipo o si simplemente renunciar a ella en vista de que otro había hecho un poco más que él. Ella se le acercó riéndose qué pena, no te presenté a mi novio... ¿seguimos bailando? No te preocupes por Felipe. Él no salía de su asombro, pensaba que de todas las cosas malas que le podían suceder en esa noche justo le pasó la más extraña de todas. Ya casi ni la tocaba, pero ella insistente lo siguió calentando, le mordía las orejas, le pasaba las manos por su espalda como si fuera a arrancarle la camisa, lo volvió a calentar, él también le devolvía sus gestos con besos y le manoseaba la cintura, la nalga, el cuerpo completo... En el punto mas caliente, decidió dejarlo con un frío gracias por todo.
Se fue por Felipe, lo agarró del brazo y salieron de allí corriendo hacia el apartamento. Felipe se reía mientras tanto del pobre infeliz que ella había dejado tirado en el bar, pero no le importaba: Martina era solo suya!
En el ascensor, empezaron a besarse sin problemas, cada vez lo hacían con más pasión, él le metió las manos bajo el vestido, la cargó, abrieron la puerta del apartamento, y ya él en sus manos llevaba las tangas, Martina le arrancó la camisa de un tirón, ella todavía con su vestido sexy se lo iba subiendo mientras se acomodaban en un mueble de la sala, estaban simplemente tan excitados que no aguantaban mas... Felipe la penetró fuertemente, le amarró las manos mientras se lo hacía justo como a ella le gustaba, le daba cachetadas de tanto en tanto, le mordía los senos, ella se calentaba más y más hasta que ambos gimieron y explotaron por sentir otra vez ese placer máximo que solo ellos dos podían entender.
noviembre 28, 2012
CONTANDO LOS DÍAS
Cuando estaba en Colombia pronta venirme a vivir a México, estaba ansiosa, ocupada, haciendo vueltas allí, cosas allá, empacando, comprando ropa, cosas, regalos, haciendo listas mentales, viviendo a mil una vida esperando a que me recibiera otra, llena de expectativas, de aventuras, de personas por conocer, de vivencias... Estaba feliz de por fin poderle dar un giro a mi vida y lo mejor es que no me puedo arrepentir.
En este corto tiempo he conocido muchos lugares, haré la lista (aunque puede no importarles mucho) pero es para no olvidarlos: México D.F., Chapala, Tonalá, Tlaquepaque, Huaxtla, Puerto Vallarta, Nayarit (unas playas de allí), Morelia, Páztcuaro, Janitzio, Tzintzuntzán, (este en las Fiestas del Día de Muertos, hermoso), luego viajé a León (al Festival del Globo, sencillamente maravilloso), Guanajuato (ciudad hermosa) y por su puesto Guadalajara, donde ahora vivo, ciudad que encanta y desencanta, en la que a veces me pierdo y afortunadamente me vuelvo a encontrar. La ciudad que me ha acogido con sus brazos abiertos, en la que he aprendido muchas cosas sobre México, sobre la cultura, la gente, los caminos, donde estuve felizmente en el concierto de tres grandes para mí Deftones, Stone Sour y The Prodigy.
En este viaje también he aprendido lo que realmente es extrañar la casa, ya antes había vivido en otras ciudades de Colombia, y bueno, todo se aprende y mi corazón y espíritu viajero no me permite ser infeliz cuando de conocer lugares se trata. Extraño la casa porque no hay nada como lo de uno, mi familia, mis amigos, son personas con las que siempre tengo contacto y me hacen feliz a la distancia con sus detalles del día a día o con su saludito esporádico de mes en mes.
Aprendí que uno quiere más la patria cuando se va, y puede que quienes han hecho lo mismo que yo (salir del país por cualquier motivo personal, estudio, trabajo...), piensen igual que yo, creo que no hay nada como salirse del vaso, ver todo desde afuera tal vez lo hace mucho más claro, como también lo hacen mucho mas doloroso en otros aspectos.
Este reto lo he compartido con todos y debo agradecer lo importantes que han sido conmigo siempre. Ahora sólo cuento los días, para ver a mi Medellín hermosa y radiante, sin ignorar que pasa de nuevo por etapas difíciles, pero quiero verla alumbrada y florecida. Disfrutar de lo que ella me da y recargarme de buenas energías para regresar con más impulso.
Sigo contando los días... Ya faltan pocos.
Y QUISO TENER LAS ESPINAS
Él tenía muchas cosas para decirle, la relación no iba para nada bien y sólo él lo sentía, mientras ella seguía viviendo esas batallas del corazón en las que él quiere pero la mente no deja ir más allá, estaba feliz con su compañía y lo apreciaba en cada momento.
Pero llegó esa noche en la que ambos decidieron desnudar sus almas y sus pensamientos, ella de alguna manera pedía más dentro de los límites que él mismo había establecido, pero él en cambio exigía otras cosas que ella sabía que daba, pero él no lo veía así.
Lina habló por largo rato, él continuaba callado ante el monólogo, ella cada vez lo cuestionaba más por sus silencios, él siguió callado. Avanzó la noche y fue en ese momento en el que pasó un vendedor de flores, ambos sabían que ya todo estaba perdido pero Carlos le dice al vendedor deme por favor una flor, sólo una, quiero decirle algo a esta hermosa mujer con esa flor, Lina lo miró con una sonrisa expectante y curiosa ante el giro que parecía que iba a suceder, sin embargo intentó mostrarse indiferente ante esa dichosa flor que el otro compraba en el momento más álgido de la conversación tal vez no todo está tan perdido como creo... Pensó mientras que el señor de las flores, se retiraba con una amable sonrisa esperanzadora en su rostro.
Carlos por su parte continúa su acto, le entrega la flor, una rosa roja grande y hermosa, con sus hojas verdes brillantes, la sacó del empaque en el que venía, ella la olió, notó que no tenía espinas, claro como todas las rosas que se compran en la calle.
Te entrego esta rosa y con esto me despido, tal vez ni nos volvamos a ver.
Lina apretó la rosa tan fuerte queriendo destruirla en un sólo instante, tal como todo iba sucediendo con su vida y fue en ese momento en el que deseó que esta gran flor roja tuviera espinas, para que al doblarla con tanta fuerza éstas le ayudaran a hacerlo desaparecer de su mente para siempre.
noviembre 26, 2012
SENSACIÓN DE VACÍO (Cap. IV)
Federico por su parte, seguía su vida sin novedad alguna, se había dado cuenta de que las cosas con Laila no iban a funcionar por la simple razón de que ella estaba muy enamorada, era una jovencita ilusa que apenas empezaba a conocer las cosas de la vida y él ya era todo un hombre hecho y derecho que no tenía por qué estar con una sola mujer, habiendo tantas lindas por el mundo, no se podía acortar esa libertad que la vida le ofrecía ahora.
Laila por su parte no se quedó quieta, sí lo extrañaba mucho, lo pensaba cada día hasta que finalmente se le fue pasando esa sensación de vacío y comenzó a darse la oportunidad de salir con quien se aparecía. Pero en el fondo, la manipulación a la que la había sometido Federico, la dejó con el sentimiento de poder y de venganza frente a todos los demás que se cruzaran por su camino. Laila empezó a considerar que ningún hombre merecía estar con ella y los utilizaba, los engatuzaba, con sus palabras, con sus ojos, con sus manos los iba enamorando y cuando por fin picaban el anzuelo por completo, desaparecía sin importarle nada más.
Así se fueron pasando un par de años largos en los que ella era una feliz soltera, una mujer difícil de alcanzar y peligrosa para quien se enamorara de ella. Durante esos mismos años, ella también terminó por distanciarse de Alejo porque le parecía un hombre patético siempre diciendo que me adora y pues sí tiene novia, pero a ella nunca la ha mirado con los ojos con que me mira a mí, qué pereza Alejandro nunca va madurar pensaba ella, insensatamente sobre el que habría sido su amigo desde la infancia.
Ella siempre yendo por la vida como si fuera la mujer más especial del universo, no se había dado cuenta de que estaba construyendo su propia tumba, lo que le pasaría después haría que toda su vida cambiara por completo.
Continuará...
octubre 26, 2012
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA (CARA)
Esa noche estaba cansado de tanto trabajo, invitó a salir una amiga que le encantaba y trataría de esa noche avanzar más, pues en oportunidades anteriores ella no le había soltado ni un beso; estaba retrasada por media hora y cansado de esperarla en la puerta, decidió entrar al bar. Pidió una cerveza y se sentó en una mesa, mientras miraba el reloj constantemente sólo para darse cuenta de que no había pasado más que un par de minutos. Extrañado vio como una mujer vestida maravillosamente se iba acercando a su mesa, revisó su celular, su amiga le decía que tardaba pero iba en camino, la mujer extraña se le acerca y le dice"esta va por mí" ofreciéndole una botella de whisky para los dos, se lo dijo con tanta seguridad y coquetería que estuvo a punto de picar el anzuelo, pero su boca reprodujo las palabras que él no quería decir "Mujer, gracias pero... ahora no puedo" y ella se retiró del bar mientras continuaba mirándolo de manera coqueta, con un poco de ira en su interior.
Bibiana llegó finalmente al bar, se disculpó con Ernesto por su tardanza pero sólo para decirle "quiero presentarte a mi novio, ahorita viene para acá" él se quedó allí, sorprendido pensando en que estaba buscando lo que no se le había perdido en Bibiana habiendo dejado ir a esa mujer que lo había dejado sin palabras por un corto instante. Fue un jueves perdido, luego de que llegó el novio, se fue para su casa.
Pasaron semanas, ya había dejado atrás lo que sentía por Bibiana y también había olvidado aquella curiosa y atrevida mujer, nunca más se preguntó qué habría pasado si le hubiera aceptado la botella de whisky. Hasta que llegó otro jueves cansado de trabajo de oficina, y sólo quería tomarse una cerveza, llegó al bar y vio una mujer deslumbrante en la barra, se dirigió hacia ella, la invitó a bailar, conversaron por ratos, ella era arquitecta, vivía sola,y aparentemente cerca del apartamento de él.
Se acabó la fiesta y él decidió proponerle que siguieran en su casa, sin pensar que fuera a acceder, pero así fue y ya en el apartamento, pasaron horas en su cama, no hubo centímetro de su piel en el que no pasaran sus manos, sus lenguas, sus dientes... Hasta que finalmente cayeron dormidos, extasiados y exhaustos de placer.
A las horas él sintió el olor a café, miró el reloj que marcaba las 8:35 A.M, decidió quedarse en cama, expectante ante lo que podría pasar en ese momento, olía las sábanas con los ojos cerrados, recordando esa noche, Lucía tardó media hora en regresar a su cuarto, él se hizo el dormido, cariñosamente le dio un beso para despertarlo, se levantó y con gusto le preparó desayuno, no quería que ella se fuera, conversaron por horas hasta que pensó que era mejor pedir algo para almorzar, la retenía, la quería dejar para él. Luego de la siesta, él se despertó y notó que ella no estaba en la cama, la buscó en el apartamento, leyó la nota, no había teléfonos, no sabía su apellido para buscarla, sólo su nombre...
Confundido por lo que Lucía había generado en él, todos esos sentimientos explosivos de sentir que podía pasar con su compañía por mucho tiempo y ahora era ella la que se había ido dejándolo a la espera de volverla encontrar. Después de eso, Ernesto decidió pasarse por el bar todos los jueves y le preguntaba a los meseros si la habían visto, pero ella nunca más regresó y él no volvió a saber de ella y aunque había continuado con su vida, de tanto en tanto regresaba al mismo lugar esperando encontrarla como si nunca hubiera pasado un día de su ausencia.
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