junio 12, 2010

UNA NOCHE CUALQUIERA VII



Lo de antes aquí


Ella se deshizo, no sabía qué pensar, mil y una preguntas se le cruzaban por la mente, quería que fueran las 5 de la tarde ya mismo y apenas se acercaba a las 10 de la mañana.  Decidió descansar un rato aunque no logró quedarse dormida, de tanto en tanto se despertaba pensando que ya era la hora, daba vueltas en la cama, se levantaba, veía tv, no quería salir de su habitación.

Martín mientras tanto estaba igual o más ansioso que Dalia, se imaginaba el rostro que ella haría al recibir la gran sorpresa que le esperaba y solo deseaba que todo saliera bien.  Antes de terminar con los preparativos, había hablado con una de sus mejores amigas, queriendo sacarle información sobre cómo estaba Dalia frente a él, si sabía ella qué estaba sintiendo, pero claro la solidaridad femenina hacía su gran trabajo y no le soltaba ni una pizca de lo que conocía de la situación en la que se encontraban. Martín decidió seguir adelante. 

Las horas pasaban lentas para ambos. Dalia mientras que bordearon la 1 pm decidió salir de compras, algo en su interior le decía que debía estar muy linda, así fuera para ver al “botones” entregándole un paquete extraño enviado desde Colombia.  Recorrió varios almacenes, terminó comprándose un vestido y unos tacones altos negros; no eran su estilo pero pensó que de no usarlos en París la harían verse sexy en Medellín.  Sí claro, todas las mujeres desean tener mucho para comprar el doble de lo que desean y Dalia aprovechó, se antojó de cuanta cosa vio entre ellas un baby doll de su color favorito.  Todas estas cosas la hacían sentir extraña y eran totalmente nuevas para su estilo, pero lo que sentía por Martín valía no sólo arriesgarse a comprar de todo sino usarlo en el momento más indicado.

Almorzó poco, regresó al hotel y se dedicó a verse linda con su nueva ropa.  Se dieron las 5 de la tarde y no pasaba nada, las 5:30 nada cambiaba y ella sentada mirando hacia la puerta, levantaba el teléfono para ver si funcionaba.  Seis y nada pasaba, estaba que rompía en llanto. Siete. Suena la puerta.

- Martín: Hola, perdón el retraso.


junio 09, 2010

¿FINGIENDO? II

Bueno, no es eexplícitamente una continuación del tema. Pero venía rondando esta canción en estos días en la radio y me pareció justa para compartirla.  Además que gracias a una conversación con un par de amigas (ellas saben bien quienes son) se llegó a la "Reflexión del Día: De toda mala relación siempre debe quedar un buen vibrador" - Aún no he aplicado la frase, pero algo de cierta será... juzguen ustedes.

junio 07, 2010

UNA NOCHE CUALQUIERA VI

¿No ha leído la quinta parte? Click Aquí


Esa noche Dalia viajaría a Suiza, pasaría un par de días allí luego se iría para Alemania y terminaría su viaje en Francia. Llevaba días en los que no se conectaba para avisar que estaba bien y que le iba a las mil maravillas.

Lali les había dejado la información completa de su viaje a sus amigas y a Martín. Los hoteles en los que se quedaría, las ciudades que visitaría, los vuelos de ida y regreso...por lo tanto, consideraba que todo saldría como lo planeado. Se suponía que sólo restaban quince días para su regreso.

Aguardaba la esperanza de saber algo de Martín, le seguía estresando la idea de que Mariana y él tuvieran un espacio para estar solos, aunque continuaba confiando en él y en sus palabras, se repetía una y otra vez que su ex novia hacía hasta lo imposible por volver y faltaría ver si no sería un sentimiento recíproco, en ocasiones se arrepentía de no haber estado mas presente, pero disfrutar su viaje era lo único que le quedaba a los miles de kilómetros de distancia en los que se encontraba. Tenía muy claro que lo que fuera a pasar, sucedería así ella estuviera en Medellín o en la mismísima China.

Por todo esto, Dalia estando en Berlín, decidió conectarse para reportar que estaba bien y para fortuna de los dos, Martín estaba conectado esa noche en skype y la emoción de ambos al verse llenó de felicidad los miedos que tenían. Hablaron hasta que Lali vio el amanecer de Medellín a través del computador, él aunque estaba cansado quería seguir viéndola y le recordaba que le estaba haciendo falta y que no había día en que no pensara en ella. Ella obviamente tocó el tema de la carta: "me parece un karma lo que haces con esa carta, que ha cruzado mas ciudades que tú y yo juntos y aun así está intacta pidiéndome que la lea y he cumplido con mi palabra de no abrirla" se lo decía mostrándosela y entre comentario y comentario, él le dice "cuando llegues a París, descanses, descargues maletas y demás...la puedes leer" - "pero me faltan TRES días Martín, TRES DIAS para llegar a París!!! me vas a enloquecer, la voy a abrir ya, no importa, creo que es mejor saberlo todo YA MISMO..." - "Dalia prométeme que pase lo que pase, no la leerás hasta que llegues a tu hotel en París..." - "está bien, lo prometo". Se mandan besos por la cámara, se despiden una y mil veces hasta que al fin se desconectan.

--------------------------- PARÍS ---------------------------

Se ha llegado el día. Dalia estaba feliz y exhausta por todo el recorrido que había hecho, varios de sus amigos le dijeron que Berlín era la ciudad perfecta para ella, y realmente de no ser porque debía continuar con el plan que ella misma había armado y que quedaba tan corta de días, se habría quedado viviendo en Alemania. Todos los días visitaba museos, parques, hablaba con la gente con la que se sentia en "confianza" rumbeaba... Había aprovechado al máximo todo su viaje y París sería la ciudad perfecta para descansar y disfrutar de lo básico. La ansiedad obviamente le pudo, bien terminó de hacer el check in en el hotel, desempacó la carta.

Le temblaban las manos, no se podía imaginar lo que allí decía, mil pensamientos se le cruzaron por la mente, sudaba frío... tenía muchas hojas en blanco, lo que estresaba más a Dalia, hasta que por fin encuentra una hoja más pequeña que las demás, con sólo dos líneas escritas a mano:

"Las hojas en blanco, son mi vida antes de tí...
A las 5 pm recibirás algo en tu habitación"
M.

junio 03, 2010

BAD ROMANCE

Esta canción sencillamente me gusta muchísimo y más ahora que tengo estas dos versiones, por eso quise compartirla con ustedes. Espero se rian tanto como yo.

Para quienes no han visto el original (cosa que dudo) aquí se los dejo...



Esta es la otra versión, que hizo que yo quisiera compartir el gusto por esta canción!

junio 02, 2010

UNA NOCHE CUALQUIERA V

Espero que por la velocidad en la publicación de esta quinta parte, 
no me vayan a presionar para la siguiente, puede que esa tarde un poco más...


Dalia descansaba en Roma, había estado tomando vino en los parques, caminaba,  tomaba fotos de las cosas que mas le gustaba (la fotografía era uno de sus pasatiempos, así que lo disfrutaba cada momento), la soledad de esos momentos le venía bien y pensaba en toda su vida, en su trabajo y por supuesto en Martín. 

La noche antes de su viaje, en que él la dejó en la puerta de su casa, le entregó por fin la sorpresa que había mencionado tan sólo horas antes en el restaurante.  Era una carta. Le hizo prometer que la llevaría consigo a todas partes mientras que estuviera disfrutando de Europa bajo la premisa de que no la podría leer sino hasta que él se lo avisara, así que ella ansiaba cada día recibir esa señal para al fin saber qué habría dentro de ese sobre blanco sellado que no tenía palabra alguna por fuera ¿pero a dónde la llevaría todo lo que  habría escrito adentro? No era justo que cargara con eso día y noche y decidió que lo mejor era dejarla en lo más refundido de las maletas, así en las noches llegara al hotel a desempacarla y mirarla a la distancia. 

Medellín.  Martín vio como Mariana se acercaba rápidamente a la mesa, él se levanta de la silla para saludarla cordialmente con un abrazo tibio, se sientan y se miran como si fueran un par de desconocidos, sienten el ambiente tenso y tanto ella como Martín no encuentran la manera de quebrar ese silencio pesado, donde solo se escucha los sonidos de las demás personas.  Él le pregunta por su familia, por su trabajo, pero ella en cambio le responde cortante y le devuelve las preguntas automáticamente. Llega el mesero, cada uno pide sus platos acompañados de una cerveza para calmar el calor que hace al medio día.  

Continúa Martín - ¿Para qué me llamaste?
Se pone pálida al ver que él solo quiere ir al grano sin tener una gota de compasión por ella. Le responde: Apenas hace unos meses que entre nosotros todo lo que habíamos vivido y lo que queríamos para ambos se terminó. Yo sé que toda esta situación ha sido culpa mía, llegué a destruir paulatinamente lo que sentías por mi, acepto que no valoraba el hombre que eras conmigo y después de todo este tiempo, he pensado y recapitulado cada acto erróneo que cometí, quiero que volvamos, siento que te amo y que no podemos tirar por la borda todos estos años que estuvimos juntos...

- Mariana, ya lo hecho, hecho está... Como tú misma lo dices hace "apenas" unos meses, pero en este tiempo he decidido continuar con mi vida, he aprendido a vivir otras experiencias y déjame decirte que estoy feliz, este no es el momento para decirme esas cosas, los errores que cometiste no me permiten confiar en ti.

Ante estas palabras ella comienza a llorar disimuladamente, se preguntaba ¿qué había hecho para que este fuera el resultado final? y aunque intenta calmarla, Martín siente un alivio de poder decirle todo lo que piensa, a fin de cuentas era la primera vez que se veían después de todo y era el momento más buscado para cerrar ese círculo así ella no lo entendiera de esa forma.  Y como si nada hubiera pasado, medio prueban los platos él paga la cuenta y se despide de un beso en la mejilla, para no verla más. 

Sale del restaurante y se fija en la hora, hace cálculos para saber si Dalia estará aun en el hotel, quiere correr a llamarla y gritarle todo lo que se ha guardado. La llama, pero no la encuentra. 

junio 01, 2010

UNA NOCHE CUALQUIERA IV

Actualízate en esta historia...


A pesar de que Mariana estaba reapareciendo en la vida de Martín, los planes de Dalia tenían que continuar con el temor que le daba dejarlo a él al acecho de las decisiones que ella tanto temía que tomara.  Lo de ambos hasta el momento aunque intenso, había sido muy corto y ella tenía de muy poco de donde sostenerse.  

Desde hacía meses ella estaba preparando el viaje de su vida, tendría vacaciones de la oficina por lo que habia decidido irse un mes para Europa y consideraba que debido a las circunstancias en las que se encontraba ahora, iba a ser un buen momento para que ambos pensaran en su realidad y en lo que continuaría a partir de su regreso, fortalecer lo que sentían el uno por el otro a la distancia o finalizar con un buen adiós, eran las dos únicas opciones que Lali consentía, estaba segura de que si Martín decidía regresar a la relación que tenía con Mariana, ella no iba a tener cabida alguna. Prefería salir con la frente en alto, antes que someterse a los egoísmos de ser el plato de segunda mesa. 

Un día antes de su viaje, Martín se había propuesto brindarle una despedida especial a la mujer que lo tenía por las nubes, le llevó unas flores y aparte le comentó que le tendría una posible sorpresa para más tarde. La invitó a cenar a su restaurante favorito y la noche se prestó para que las conversaciones entre copas de vino fueran cada vez mas amorosas. Dalia, tal vez por estrategia o porque se encontraba un poco menos prevenida ante la demostración de sus sentimientos, se permitió abrir como un libro y expresaba lo que sentía frente a él. Sus miedos, ansiedades, esperanzas, deseos y todo el sinnúmero de emociones que se le venían a la mente cada que tocaba sus manos con delicadeza o sus labios se fundían, lo dejó salir en palabras esa noche. Martín por su parte, estaba feliz de ver ese lado de Dalia que era todo un enigma, aunque ella en ocasiones demostraba su interés en él a través de otras estrategias, aún consideraba que tenía mucho que aprender de ella para llegar a conocerla. 

Pasaron los días y Martín cada vez extrañaba más a Dalia, habia notado que le hacía falta algo en su vida y era tener la posibilidad de estar a su lado, aunque constantemente Mariana insistía para que regresaran, él había evitado al máximo salir con ella, definitivamente quería cuidar lo que hasta ahora estaba construyendo con Lali, hasta que no aguantó más y decidió aceptar la invitación de su ex a almorzar. 

Pensaba que sería el momento propicio para explicarle que con el paso de los meses él había continuado con su vida y que le iba bien, esperaba que ella estuviera igual que antes, pero sin el toque de felicidad que se da cuando quieres a la persona con quien estás.  Llegó 15 minutos antes al punto de encuentro pactado, estaba nervioso por reencontrarse con quien habia compartido tantas cosas, pero al tiempo recordaba a Dalia, repasaba una y otra vez su rostro, su cuerpo, la suavidad de sus labios, el perfume de su cabello, su sonrisa... Miró hacia la puerta y allí estaba: Mariana. 
 
 
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